No la hagas y no la temerás

Reconozco que tengo cierta manía a los refranes, los dichos y las frases hechas. Si bien es cierto que el refranero español es una fuente inagotable de sabiduría popular y ello merece cierto respeto, no es menos cierto que el uso y abuso de este en según qué situaciones no es muy adecuado.

 

Por ejemplo, ¿qué pensarías si acudieses al médico debido a unos fuertes dolores y este te contestase "más se perdió en Cuba", "así es la vida", "no se preocupe que en cien años todos muertos"?. ¿Y si fueses a un juzgado o a la comisaría a denunciar un robo y empezasen a decirte "no hay mal que cien años dure", "sarna con gusto no pica", "no se puede estar al plato y a las tajás"?. Pues como que no. Como nuestra clase política está totalmente instalada en la banalidad y la ignorancia, he decidido titular este artículo con un dicho para estar a tono con los tiempos que nos ha tocado vivir... ya se sabe: adaptarse o morir.

 

La palabra refrán proviene del francés "refrain", cuyo significado es "frase corta". Forman parte de la sabiduría popular transmitida mediante la tradición oral de unas generaciones a otras, reflejando la experiencia colectiva acumulada a o largo del tiempo por la población. Decía Cervantes que "los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y la especulación de nuestros antiguos ancianos". Creo que es una definición magistral. 

 

Aunque no está claro del todo, es posible que su origen esté en los proverbios, que son frases sentenciosas al igual que los adagios, las máximas y los aforismos. Los proverbios más antiguos aparecen en los Libros de Salomón, el Panchatantra y los Pilpai hindúes, los poemas de la Grecia clásica, los Dísticos de Catón, el Havamai de los escandinavos o en las Triadas galesas. En España, la primera recopilación de refranes se atribuye al marqués de Santillana en el siglo XVI con el simpático título de "Refranes que dicen las viejas tras el fuego". Se podría decir que los refranes son la versión popular de los proverbios. 

"En España es evidente que la justicia no funciona, y en lugar de que España sea un Estado de derecho y una democracia constitucional donde nadie esté por encima de la ley, nuestro país se ha convertido en una partitocracia cleptocrática donde la clase política está exenta del cumplimiento de la ley."

Para centrarnos en el tema que nos ocupa, el refrán que da título al artículo "no la hagas y no la temerás" resume una de las situaciones más esperpénticas que suceden en el frenopático en el que se ha convertido España. "Quien nada debe, nada teme" serviría igualmente para ilustrar el tema que nos ocupa.

 

Por ejemplo, una de las medidas más eficaces que tomó el gobierno de Singapur para acabar con la corrupción fue la de reformar la justicia y endurecer las condenas como medida disuasoria. De esta forma tan "complicada" y "rara" consiguieron acabar con la delincuencia, el fraude fiscal, el narcotráfico, las violaciones y... la corrupción institucionalizada que lastraba el país y lo convertía casi en un Estado fallido.

 

En España es evidente que la justicia no funciona, y en lugar de que España sea un Estado de derecho y una democracia constitucional donde nadie esté por encima de la ley, nuestro país se ha convertido en una partitocracia cleptocrática donde la clase política está exenta del cumplimiento de la ley. Los casos de corrupción política, el incumplimiento de la Constitución por parte de los nacionalistas y los desmanes político-económicos de las cajas de ahorro cometidos también por la clase política son la muestra evidente de que España se encamina a convertirse en un Estado fallido.

"Pasó en Rusia con el derrumbamiento de la URSS, ocurrió en muchos países de sudamérica donde las mafias empezaron a hacer su agosto particular sustituyendo al gobierno y a las fuerzas del orden en la aplicación de la justicia que necesitaban los ciudadanos y que el Estado no era capaz de impartir."

Cuando el Estado deja de cumplir su función, los ciudadanos perciben que existen diferentes varas de medir, que la justicia no es igual para todos y que unos pocos están por encima la ley... entonces las cosas se empiezan a poner feas y quizá tomen la decisión de recurrir a otras vías para que dicha justicia se cumpla. Esto ha ocurrido así siempre que los cambios que la sociedad demandaba eran frenados por las élites y la clase política, que pretendían mantener sus privilegios y el statu-quo a toda costa y resistiéndose al cambio como gato panza arriba.

 

Pasó en Rusia con el derrumbamiento de la URSS, ocurrió en muchos países de sudamérica donde las mafias empezaron a hacer su agosto particular sustituyendo al gobierno y a las fuerzas del orden en la aplicación de la justicia que necesitaban los ciudadanos y que el Estado no era capaz de impartir. No hay nada más frustrante para una persona que ver que se siente injustamente tratado, que las leyes que permiten dicha injusticia son "legales" y que encima le tomen por imbécil cuando tiene que escuchar día sí, día también eso de que "la justicia es igual para todos", "España es un Estado de derecho porque se cumplen las leyes" o "las leyes están para cumplirlas".

 

En nuestro país, ante la dejadez de funciones del Estado en relación con la defensa de la propiedad privada de los españoles y las leyes aprobadas por la clase política que facilitan y alientan a los llamados "okupas", los ciudadanos empiezan a recurrir a "empresas" formadas por fornidos ex-militares de los países del Este de Europa que les solucionan el problema de manera eficaz y "poco convencional". ¿Alguien dijo mafia?. Yo no.

"Todos los partidos políticos se empeñan en convencernos de que en España la justicia funciona perfectamente, en una situación que recuerda a la fábula del rey desnudo, donde todos veían que iba en pelotas pero ninguno se atrevía a decirlo."

Esto es solo el principio de una larga proliferación de "nuevos emprendedores" que montarán "nuevas empresas" que solucionarán los problemas de los ciudadanos y que el Estado no estará capacitado para resolver. Si para cobrar una deuda en el juzgado tengo que gastarme el dinero en abogados, esperar cinco años a que me atiendan y otros cinco a que salga la sentencia... pues casi mejor contrato a estos chavales tan majos que me solucionan el asunto por la mitad del dinero que me costarían los abogados, y en lugar de en diez años, en diez días recupero mi dinero. 

 

Todos los partidos políticos se empeñan en convencernos de que en España la justicia funciona perfectamente, en una situación que recuerda a la fábula del rey desnudo, donde todos veían que iba en pelotas pero ninguno se atrevía a decirlo. El problema es que a diferencia del cuento, los ciudadanos lo decimos alto y claro... pero pasan de nosotros. Aislados en sus burbujas de coches oficiales, asesores lametraserillos, aviones privados, palacios de gobierno y urbanizaciones de lujo, lo máximo que alcanzan a oír es un leve murmullo que prefieren no escuchar.

 

Los ciudadanos españoles ya no somos esos paletos de pueblo a los que el cacique de la diputación de turno nos rellenaba el voto puesto que no sabíamos leer y escribir. Las cosas han cambiado y mucho, lo que ocurre es que a la clase política no le interesa mover ni un dedo para cambiar el statu quo en el que viven plácidamente instalados desde hace cuarenta años. El problema es que no se le pueden poner puertas al cambio, y este vendrá por las buenas o por las malas. Se podrán resistir todo lo que quieran, pero las cosas al final cambiarán, como ha ocurrido en todo el mundo ante una situación de estas características.

"Es imprescindible una reforma sin precedentes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en la que la corrupción política, el fraude fiscal, el terrorismo, el narcotráfico, las violaciones o los asesinatos sean condenados duramente y de manera ejemplar."

El principal problema de nuestro país es que la justicia no funciona porque la clase política ha decidido que esto sea así. El 90% de lo que ocurre en España se solucionaría:

 

· Con un poder judicial totalmente separado de los otros dos y que le permitiese ser independiente.

 

· Que contase con los medios necesarios para realizar su labor con rapidez y eficacia.

 

· Que los delitos graves no prescribiesen nunca.

 

· Una reducción al mínimo de las leyes, la herramienta hecha por y para los políticos para someter y controlar "legalmente" al ciudadano.

 

· La centralización de las competencias judiciales y legislativas para que todos los españoles fuesemos de verdad iguales ante la ley.

 

· La eliminación de los privilegios políticos en relación con la justicia, donde pudiesen ser juzgados en el juzgado de guardia correspondiente a la denuncia, tal y como le ocurre al resto de los españoles.

 

· Que a los cargos públicos se les asignase un abogado de oficio y no pudiesen recurrir a caros bufetes de abogados.

 

· Ni Tribunal Supremo, ni Audiencia Nacional, ni Constitucional, ni gaitas... todos igual pero de verdad, sin circuitos de justicia diferentes para la clase política y los ciudadanos.

 

· Una reforma sin precedentes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en la que la corrupción política, el fraude fiscal, el terrorismo, el narcotráfico, las violaciones o los asesinatos fueran condenados duramente y de manera ejemplar. ¿Cadena perpetua?, no sería mala idea.

"Ni azules, ni naranjas, ni rojos, ni morados harán nada por cambiar el statu quo, a pesar de que en sus programas electorales ponga bien clarito que prometen hacerlo... porque ellos son el statu quo."

Desgraciadamente esto la clase política no lo va a hacer, antes se llevan España por delante. Y todo por una sola razón. Porque si esto fuera así, el 95% de ellos acabarían en la cárcel porque todos tienen algo que ocultar y todos están pringados. Ni azules, ni naranjas, ni rojos, ni morados harán nada por cambiar el statu quo, a pesar de que en sus programas electorales ponga bien clarito que prometen hacerlo... porque ellos son el statu quo.

 

Además, en cuanto a alguno le pillan con el carrito del helado, empezamos con que si está imputado, investigado, acusado, encausado... todo ello con tal de que el "pobre" político no sufra, se respete su presunción de inocencia, cuente con todas las garantías procesales, no se vulnere su buen nombre y no se produzca un juicio paralelo por parte de la opinión pública... cuando en realidad todos sabemos que es un auténtico sinvergüenza que ha robado millones de euros, ha organizado un referéndum prohibido expresamente en la Constitución o es un terrorista asesino confeso.

 

Si en lugar de que los delitos prescriban, que nadie devuelva el dinero robado, que se reduzcan las penas por buen comportamiento o que no se entre en prisión si la condena no supera no se cuantos años... ¿qué pasaría si hasta que no devolviesen el dinero + la multa + los intereses, la condena no empezara a contar aun habiendo ingresado en prisión?, ¿y si tuviesen que cumplir las condenas de forma íntegra sin reducciones ni beneficios penitenciarios?, ¿y si tuvieran que entrar en prisión al momento de dictarse la sentencia?, ¿y si los delitos no prescribieran nunca?, ¿y si los partidos políticos y sus hooligans militantes tuvieran que responder con sus sedes, su dinero o su patrimonio personal como colateral por la corrupción de los políticos de su partido, en vez de hacerse los suecos con lo de los casos aislados?, ¿y si los terroristas, los violadores, los asesinos o los narcotraficantes fuesen condenados a cadena perpetua?, ¿y si...?

"A la clase política se le acabaría el chollo de vivir a costa de los impuestos de los ciudadanos, seguir con sus desmanes y coruptelas, robar y encima no pisar la cárcel. Y por ahí no pasan, de ninguna de las maneras, aunque tengan que llevarse España por delante... por-que-ellos-lo-valen."

Pues que España se convertiría en una auténtica democracia constitucional donde el imperio de la ley y la justicia prevalecerían sobre los intereses de la clase política y esta sería la piedra angular del progreso, el bienestar y el desarrollo económico de nuestro país, al existir seguridad jurídica y un Estado de derecho en condiciones y no esta farsa en la que vivimos secuestrados por los intereses de los políticos. Sin embargo a la clase política se le acabaría el chollo de vivir a costa de los impuestos de los ciudadanos, seguir con sus desmanes y coruptelas, robar y encima no pisar la cárcel. Y por ahí no pasan, de ninguna de las maneras, aunque tengan que llevarse España por delante... por-que-ellos-lo-valen. Y punto.

 

Sin separación de poderes no habrá justicia, y sin justicia no habrá crecimiento ni desarrollo económico alguno... que nos entre en la cabeza de una vez en lugar de discutir sobre los rabos de los perros, los autobuses con vulva y pene o la trama del canapé.