Si no llamas a los problemas por su nombre, nunca podrás solucionarlos

Los partidos políticos han asumido un papel que no les corresponde: se creen que son los padres o lo tutores de los españoles y ya ni siquiera se molestan en explicarnos a los ciudadanos ni el cómo ni el porqué de las medidas que toman. Es el famoso artículo 33: las cosas se hacen porque sí y además no tenemos que daros explicaciones porque no lo vais a entender. Sois imbéciles. Punto final.

 

Esto tiene que cambiar porque es necesario explicar las decisiones que se toman a los ciudadanos, y también por qué se hacen, ya que somos los que mantenemos la sociedad con nuestro trabajo y con nuestros impuestos. Los políticos no son más que nuestros servidores, no son ni nuestros padres ni nuestros tutores. Los españoles les pagamos su sueldo, por eso somos sus jefes. Además, los españoles no somos idiotas para que nos traten como si fuésemos tontos.

 

Los problemas que afectan a sistemas, estructuras y organizaciones grandes y complejas como es nuestro país, generalmente están entrelazados unos con otros, y eso tiene:

 

· Una ventaja, porque una misma solución puede ser suficiente para varios problemas, debido a que una solución directa a un problema puede ser la solución indirecta de otro.

 

· Un inconveniente, porque si no se determina con exactitud el origen del problema, se corre el riesgo de agravar o crear otros nuevos en lugar de arreglar los que ya existían.

"Nadie en su sano juicio puede negar que España tiene uno o varios problemas. Una enfermedad que llevamos arrastrando desde hace muchos años aunque los síntomas hayan aparecido hace relativamente poco tiempo."

Los asuntos que afectan a millones de personas y a miles de empresas no deben tomarse a la ligera. Por esta razón es necesario estudiar la situación antes de tomar medidas precipitadas. El método científico, considerado como el más fiable y el más utilizado como procedimiento para analizar y solucionar problemas, es el más adecuado para justificar la necesidad de implantar estas soluciones. Los pasos son los siguientes:

 

· Analizar si existe un problema.

· Determinar cuál o cuáles son esos problemas.

· Identificar la causa o las causas que lo producen.

· No confundir las causas con las consecuencias, o la enfermedad con los síntomas.

· Buscar la solución o las soluciones adecuadas.

· Aplicar la dosis correcta, ni insuficiente ni excesiva.

· Analizar el resultado obtenido.

· Funciona = problema resuelto.

· No funciona = repetir el proceso y corregir los errores hasta dar con la solución adecuada.

· Fin del problema.

 

El primer punto tiene una respuesta evidente porque nadie en su sano juicio puede negar que España tiene uno o varios problemas. Una enfermedad que llevamos arrastrando desde hace muchos años aunque los síntomas hayan aparecido hace relativamente poco tiempo. Cuando todo parecía ir bien, la enfermedad existía y estaba latente, pero no había exteriorizado los síntomas que hoy se manifiestan claramente.

"Partidos políticos: GRUPOS ORGANIZADOS de personas que comparten objetivos y opiniones políticas semejantes y que buscan INFLUIR en las políticas públicas mediante la elección de SUS candidatos para cargos públicos."

El siguiente punto consiste en identificar cuáles son esos problemas. Cuando estos se manifiestan es conveniente preguntar a quien los padece, al igual que hace el médico con el enfermo. El Centro de Investigaciones Sociológicas publica una encuesta mensual que recoge la percepción que tenemos los españoles acerca de los problemas que nos afectan, pudiendo cada encuestado elegir tres respuestas de un total de cincuenta y seis, e incluso proponer las que considere oportunas. Los datos obtenidos revelan sin ninguna variación durante décadas cuatro problemas fundamentales:

 

· El paro (78.4%): Situación de la persona que está en condiciones de trabajar pero que no tiene empleo o lo ha perdido.

 

· La corrupción y el fraude (47.8%): Abuso de poder, de funciones o de medios para sacar un provecho económico o de otra índole. Engaño económico con la intención de conseguir un beneficio y con el cual alguien queda perjudicado.

 

· Los problemas de índole económica (25.1%): Sistema de producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios de una sociedad o de un país.

 

· Los políticos en general, los partidos políticos, y la política en general (20.8%): Grupos organizados de personas que comparten objetivos y opiniones políticas semejantes y que buscan influir en las políticas públicas mediante la elección de sus candidatos para cargos públicos.

"Determinar los problemas atendiendo a la opinión de quienes los sufren en su día a día, es realismo y sin lugar a dudas es la forma más fiable de conocer con exactitud cuáles son dichos problemas."

Antes de dar el siguiente paso hay que cuestionarse si la opinión de los propios ciudadanos como indicador de los problemas más importantes de su país es válida. Podría ser un ejercicio de populismo y una burda manipulación utilizar las opiniones sinceras de los ciudadanos para llegar a conclusiones interesadas. Si el populismo es decir a las personas lo que quieren escuchar (millones de puestos de trabajo, la vivienda nunca baja, todo gratis para todos...), sin aportar datos que lo justifiquen y a sabiendas de que lo que se dice es falso; determinar los problemas atendiendo a la opinión de quienes los sufren en su día a día es realismo y sin lugar a dudas es la forma más fiable de conocer con exactitud cuáles son dichos problemas. Precisamente, los que critican el populismo son los que llevan décadas haciendo populismo en sus discursos...

 

Seamos más críticos todavía. Puede ser que los ciudadanos estemos equivocados y que realmente los problemas que percibimos sean erróneos. Para contrastar las opiniones (subjetivas) existen los datos (objetivos), y estos son inequívocos: niveles de desempleo por encima del 20% durante décadas, deuda pública por encima del 100% en relación al PIB, e innumerables casos de corrupción en España son datos que certifican que los ciudadanos no estamos equivocados con nuestra percepción de la realidad. No somos tontos, como pretenden hacernos creer.

 

Seamos mucho más críticos. Quizá los problemas que nos afectan a los españoles sean los mismos que sufren los ciudadanos de otros países y no estamos tan mal como pensamos. Veamos los datos y comparemos. Para ello existen unas clasificaciones de países que muestran mediante datos objetivos la posición de cada uno en relación con los demás. Algo así como la liga de fútbol española pero en este caso entre todos los países del mundo (194). Nuestra clasificación en la liga mundial de países muestra lo siguiente:

 

En relación con la economía:

· 15º en deuda soberana sobre el PIB: de los primeros en pedir dinero prestado del mundo.

· 9º en déficit: entre los 10 primeros del mundo que gastamos más de lo que producimos y por eso tenemos que pedir prestado.

 

En relación con el paro:

· 3º país del mundo en nivel de desempleo, en el podio de los desempleados.

 

En relación con la corrupción y la política:

· 36º en transparencia, sin comentarios.

"Es probable que el día menos pensado, los que nos prestan el dinero se harten de esta situación y no nos presten más. Al día siguiente de que eso suceda no habrá dinero para pagar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios... porque España vive del crédito y no de lo que produce."

En definitiva, los datos objetivos son claros e indican que los ciudadanos españoles:

· Somos unos derrochadores que tenemos que pedir dinero prestado constantemente.

· Que además de pedir prestado, seguimos gastando más de lo que generamos.

· Que no trabajamos o trabajamos poco porque no podemos.

· Y lo peor de todo, que nos gusta ser así porque elegimos una y otra vez a representantes que son unos irresponsables y unos manirrotos.

 

Mal asunto, porque esa es la imagen que proyectamos en el exterior. Es probable que el día menos pensado, los que nos prestan el dinero se harten de esta situación y no nos presten más. Así que ya podemos espabilar y cambiar las cosas porque al día siguiente de que eso suceda no habrá dinero para pagar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios... porque España vive del crédito y no de lo que produce.

 

Una vez determinados los problemas, debemos identificar cuáles son las causas que los producen con cuidado de no confundir la causa (que la economía vaya mal), con la consecuencia (que haya más paro). Las medidas que la clase política toma se centran en las consecuencias y no en las causas, ese es su error. Por muchas medicinas que nos recete el médico para curar un catarro, si dormimos con la ventana abierta en invierno no nos recuperaremos nunca. Por otra parte, es fundamental analizar las relaciones que tienen unos problemas con otros porque es posible que con menos medidas, pero aplicadas donde corresponde, las cosas puedan mejorar rápidamente.

 

Por último, hay que determinar la cantidad de medicamento que el enfermo necesita: si no es suficiente, el enfermo no mejora. Y si nos pasamos, hacemos más mal que bien. Por lo tanto, la dosis es fundamental para solucionar un problema. En el caso de nuestro país, aplicar dosis pequeñas del remedio es como darle una aspirina a un enfermo terminal: alivia el dolor durante un tiempo pero no resuelve nada. Por desgracia, se necesitan soluciones de calado y no los maquillajes a los que estamos acostumbrados pero que no sirven para nada.

"Los países democráticos más avanzados son el claro ejemplo de que la libertad del individuo, la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, así como una justicia igual para todos son esenciales."

Las soluciones que los ciudadanos consideramos de sentido común no necesitan trescientas páginas para que se entiendan perfectamente. Deben ser comités formados por técnicos expertos de cada uno de los ámbitos a los que afectan y no políticos sin formación ni conocimientos, los que analicen y determinen la mejor manera de aplicar cada una de las soluciones propuestas. Además, no tiene sentido realizar promesas sin saber cuál es el estado real de la situación, algo que sólo conocen exactamente los políticos. Sin duda alguna, contaremos con el mejor equipo posible: los propios ciudadanos. Economistas, jueces, abogados, ingenieros, médicos, profesores... somos los que con nuestros conocimientos y con nuestra experiencia en el mundo real debemos cambiar la situación.

 

Estas soluciones se basan en razones objetivas e ideas racionales, y no en promesas o ideologías irracionales. Buscan un cambio en profundidad de nuestra sociedad, no son mera palabrería que en realidad no sirve para nada. En definitiva, atacan las causas y no las consecuencias. Todas ellas sin excepción cumplirán los principios básicos que en toda sociedad democrática son fundamentales:

 

· Libertad del individuo como derecho fundamental.

· Igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades para todos los españoles.

· Justicia independiente que impida que nadie esté por encima de la Ley.

 

Son soluciones imprescindibles para que España se convierta en una verdadera democracia representativa, donde los políticos estén al servicio de la ciudadanía y no al revés. Los países democráticos más avanzados son el claro ejemplo de que la libertad del individuo, la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, así como una justicia igual para todos son esenciales para garantizar los derechos y las libertades fundamentales de todos los ciudadanos y no solo de unos pocos privilegiados.

 

Somos los ciudadanos de a pie los que tenemos que luchar para que este proyecto político salga adelante con el fin de crear un país de oportunidades para todos nosotros y para las siguientes generaciones de españoles.

Continuará...