Lo que nos separa

Como creo que todos lo tenemos bastante claro, prefiero mostrar gráficamente qué es lo que nos separa a los ciudadanos españoles. Tenemos que unirnos para poder salir adelante, volver a ser un país importante y reconocido, acabar con el desempleo causado por las autonomías, sentirnos orgullosos de ser quienes somos, dejar de mirar al pasado, cambiar a mejor nuestro país y convertirnos en una nación moderna, libre, justa y verdaderamente democrática.

 

La clase política y las decisiones que toma son el mayor problema de España. No es una opinión, es un dato contrastado durante años por los propios españoles. La encuesta del C.I.S. de febrero de 2017 refleja sin lugar a dudas cuáles son los problemas más importantes de España para los propios ciudadanos españoles:

 

· El paro: 72,2%

· La corrupción: 37,3%

· La economía: 27,0%

· Los políticos: 23,4%

 

Todos los problemas más importantes de España son causados por los políticos: la política, la corrupción política, y su nefasta gestión económica (comunidades autónomas, subidas de impuestos, aumento de la deuda pública, empresas públicas...) que provoca que las cifras de paro solo disminuyan debido a que los jóvenes españoles se marchan al extranjero.

"¿Por qué no intentarlo al menos?, ¿qué tenemos que perder los ciudadanos españoles?. Si no vives de las ayudas, subvenciones y cargos que se reparten los partidos políticos, no tienes nada que perder pero sí mucho que ganar."

Hasta que no asumamos las palabras de Otto Von Bismarck nunca saldremos adelante. ¿Por qué no intentarlo al menos?, ¿qué tenemos que perder los ciudadanos españoles?. Si no vives de las ayudas, subvenciones y cargos que se reparten los partidos políticos, no tienes nada que perder pero sí mucho que ganar.

 

Solo los que viven como marqueses a nuestra costa son los que tienen algo que perder cuando desmontemos su chiringuito eliminando sus subvenciones, cargos a dedo, enchufismo, amiguismo, nepotismo, financiación ilegal, empresas públicas, sindicatos, corrupción, autonomías, duplicidades, embajadas autonómicas, pensiones vitalicias, coches oficiales, dietas, aviones privados, restaurantes de cinco tenedores, hoteles de lujo y demás chanchullos. Ellos sí que perderán su estupenda forma de vida pagada con nuestros impuestos.

 

Pasa y mira lo felices que son, lo encantados que están de conocerse, lo bien que se lo pasan y cómo se ríen de nosotros.