Lo que nos une

En 2014 se realizó un estudio en el que se analizó la percepción que teníamos los españoles de nosotros mismos y de nuestro país. Los datos, que se pueden encontrar fácilmente en internet, mostraban que la imagen que tenemos de nosotros mismos no se corresponde con la que tienen de España los ciudadanos de otros países. Vamos, que somos demasiado críticos y pesimistas con nosotros mismos.

 

No tengo la más mínima intención de convertir este artículo en un alegato positivista del tipo del "España va bien", "nos estamos recuperando", "estamos creciendo" y otras mentiras que nuestros políticos se empeñan en repetir como loros. No. Mi objetivo en este doble artículo es reivindicar algunas de las virtudes que hacen de España uno de los países más acogedores, alegres, festivos y agradables. Y eso es gracias a los españoles... y a pesar de los políticos que nos gobiernan.

 

Los ciudadanos españoles somos el activo más importante que este país tiene. Gracias a nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestra simpatía, nuestras ganas de ayudar a los demás y de nuestro carácter disfrutón y vitalista podemos sentirnos orgullosos de ser quiénes somos y de nuestro país.

"La nación más fuerte del mundo es, sin duda, España. Sus políticos siempre han intentado destruirla y nunca lo han conseguido. El día que los españoles se libren de ellos, volverán a ser la vanguardia del mundo."

Por el contrario, los políticos españoles son el mayor hándicap que España debe soportar, como ha quedado más que demostrado. Mientras los ciudadanos españoles somos personas preparadas, trabajadoras, con estudios, con valores morales... la clase política española está compuesta por lo peor de lo peor de nuestra sociedad.

 

El canciller alemán Otto Von Bismarck definió esta circunstancia perfectamente, "la nación más fuerte del mundo es, sin duda, España. Sus políticos siempre han intentado destruirla y nunca lo han conseguido. El día que los españoles se libren de ellos, volverán a ser la vanguardia del mundo".

 

Los españoles somos más parecidos de lo que nos quieren hacer creer los políticos para dividirnos, enfrentarnos y que gracias a esta estrategia ellos puedan seguir viviendo sin pegar un palo al agua a costa de los impuestos que pagamos todos nosotros. Si queremos solucionar la situación que vivimos en nuestro país, es imprescindible que los ciudadanos asumamos que todos unidos debemos avanzar hacia el cambio que España necesita.

"Sentados alrededor de la mesa compartiendo nuestros manjares y caldos, o en cualquiera de las fiestas que se celebran a lo largo y ancho de España, los españoles olvidamos los odios y los rencores que la clase política fomenta."

Un buen punto de partida sería darnos cuenta de aquellas pequeñas cosas que nos unen y que además nos hacen únicos y especiales. Por ejemplo, nuestro carácter alegre y acogedor, nuestra gastronomía o nuestra cultura festiva son reconocibles en el mundo entero. Sentados alrededor de la mesa compartiendo nuestros manjares y caldos, o en cualquiera de las fiestas que se celebran a lo largo y ancho de España, los españoles olvidamos los odios y los rencores que la clase política fomenta, y disfrutamos lo unos con los otros sin importar si somos catalanes, vascos, madrileños o andaluces. Porque eso no importa: son más cosas las que nos unen que las que nos separan.

 

Debemos dejar atrás el pesimismo, la resignación, el enfrentamiento y el rencor. El primer paso será acabar con el estado autonómico que nos separa y nos enfrenta para que unas minorías organizadas dejen de vivir a costa de todos nosotros.

 

Ha llegado nuestro momento porque los españoles unidos, jamás seremos vencidos.