Enemigos íntimos

La imagen que ilustra este artículo muestra el beso fraternal entre los líderes comunistas Leónidas Brezhnev, el líder de la Unión Soviética, y Erich Honecker, el líder de la República Democrática de Alemania, que por cierto, de democrática tenía bastante poco. Es sorprendente la manipulación del lenguaje que los políticos realizan para engañar a los ciudadanos, retorciendo las palabras de tal forma que estas pierden todo su significado. Pero de eso hablaremos en otro artículo.

 

En 1979 en plena Guerra Fría, el fotógrafo Regis Bossu inmortalizó con su cámara el momento en el que los dos próceres comunistas escenificaban su amistad, que en realidad era la total sumisión de la RDA a la URSS, siendo la primera un Estado títere de la segunda. La fotografía se produjo durante la visita de Brezhnev a Alemania del Este para conmemorar la creación de la RDA treinta años antes.

 

Dicha instantánea se convirtió e un icono, dio la vuelta al mundo e inspiró a muchos artistas: entre ellos a Dimitri Vrúbel, que pintó la imagen en un mural en el propio Muro de Berlín, al cual tituló "Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal". Una vez derribado el muro, esta parte se conservó y es una de las zonas más frecuentadas por los turistas cuando visitan la capital alemana.

"En España, nuestros casposos políticos, en este caso los líderes morados, haciendo gala de su ajado comunismo recalcitrante, escenificaron esto en el beso que le dio Pablo Iglesias a su camarada Xavier Domenech."

En aquella época, los comunistas utilizaban un ritual específico para saludarse. Según el protocolo, los líderes debían saludarse mediante un gran abrazo y tres besos alternativos en las mejillas. En el caso de que los mandatarios tuviesen una especial cercanía y amistad, los tres besos en las mejillas podían ser sustituidos por un beso en todos los morros, tal y como refleja la imagen. Al parecer, Brezhnev y Honecker se llevaban bastante bien... no hay que olvidar que Alemania del Este y el Muro de Berlín eran las zonas más conflictivas de Europa durante la Guerra Fría.

 

De hecho, en varias ocasiones los tanques soviéticos y los americanos se encararon en la frontera y a punto estuvieron de comenzar la tercera guerra mundial: lo más cerca que ha estado el mundo de ello aparte de la crisis de los misiles en Cuba. Existía una tercera variante en el protocolo: si los líderes no tenían especial relación, podían darse tres abrazos alternos y evitar el marrón de besarse las mejillas. De hecho, los países comunistas o socialistas asiáticos fue la versión que adoptaron debido a que para ellos la invasión del espacio personal es muy violenta.

 

En España, nuestros casposos políticos, en este caso los líderes morados, haciendo gala de su ajado comunismo recalcitrante, escenificaron esto en el beso que le dio Pablo Iglesias a su camarada Xavier Domenech. Como en este país nadie lee y está lleno de analfabetos que simplemente se dedican a repetir como loros lo que publican los también ignorantes periodistas, todo quedó en una absurda discusión acerca de la tendencia sexual del líder morado, sin tener ni idea de que es un saludo protocolario comunista desde hace setenta años. Hasta ese nivel hemos llegado.

"Autonomía, independencia, desconexión, proces, desafío soberanista, estatuto, referéndum, tres per cent... y así en una machacona y absurda sinfonía de dimes y diretes continua de 35 AÑOS, SÍ 35 AÑOS."

A raíz del artículo que publiqué hace unos días acerca de la estrategia milenaria de dividir a la población para debilitarla y así gobernar eternamente, me gustaría hablar sobre otra técnica de dominación de la población, quizá menos conocida pero igualmente efectiva para los intereses de la clase política autóctona.

 

He intentado acordarme de cuál es el primer recuerdo consciente que tengo acerca del tema del nacionalismo catalán. Creo que se remonta a 1992 durante la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona, y yo tendría unos 13 o 14 años. Creo que fueron unas pancartas de las de "Catalonia is not Spain". Me llamaron la atención porque no las entendía, no porque estuvieran en inglés, que sí que lo entendía, sino por eso de que "Cataluña no es España". En realidad, tampoco tenía por qué entender nada ya que yo era un adolescente y no tenía ni idea de política... ni falta que hacía.

 

Resulta que llevamos 35 años con el tema catalán (que yo me acuerde, porque serán más) y aquí seguimos en un frustrante y cansino día de la marmota. No ha habido ni un solo día en 35 años en el que el telediario, el periódico o el programa de radio de turno no hayan hablado del tema: autonomía, independencia, desconexión, proces, desafío soberanista, estatuto, referéndum, tres per cent... y así en una machacona y absurda sinfonía de dimes y diretes continua de 35 AÑOS, SÍ 35 AÑOS.

"Ahí está la clave, en que el enemigo realmente no es el enemigo, sino mi socio en el "negosi" para ambos beneficiarnos de esta relación de ami-enemigos."

Todos nos preguntamos cómo es posible que este asunto no haya sido resuelto ya en uno u otro sentido. Todo se ha reducido a un toma y daca, a un corre que te pillo, a un amagar y no dar y a cualquier cosa menos la de acabar con esta historia. ¿Por qué?, pues porque en el fondo todo esto no es más que otra manera de sacarle el dinero del bolsillo al ciudadano para poder seguir viviendo del cuento. Esta estrategia política implantada por toda la clase política española se denomina "promover al adversario", y es más vieja que el hilo negro, lo que pasa es que al pueblo español se le ha mantenido en la más absoluta ignorancia durante años, ya que por aquí no pasó la Ilustración, que fue la base de la modernidad, la ciencia, el saber y el conocimiento en toda Europa.

 

Ahora que es imposible poner puertas al campo y que cualquiera tiene acceso al conocimiento a través de internet... se le atiborra con programas estúpidos de televisión, ocio sin sentido ni finalidad alguna y consumismo compulsivo. La manera preferida de pasar los días no laborables de los españoles es ir a un centro comercial o de tiendas a dar vueltas como zombis para comprar cosas que no necesitan y con un dinero que no tienen. Total, para tirarlas al cabo de unos meses porque ya no están de moda (la auto-obsolescencia programada) y volver a comprar otras iguales... pero nuevas: "es que ha salido el nuevo "aifon", "pero si te compraste uno hace seis meses", "ya pero el nuevo es mejor y este es una mierda". El homo industrialis, cuya vida consiste en comprar cacharros, ropa y cachivaches que no llenarán nunca su vacío existencial: del trabajo a casa y de casa al centro comercial... y vuelta a empezar la semana otra vez. Así están... como el hámster en su rueda.

 

Después de esta interrupción filosófica-existencialista, volvamos a lo que nos ocupa. Como decía antes, la estrategia utilizada por los políticos en el asunto del nacionalismo es la de "promover al adversario". Esta es una variante un poco más refinada del divide et impera y consiste en mantener una relación de hecho entre organizaciones contrarias o "supuestamente" contrarias. Ahí está la clave, en que el enemigo realmente no es el enemigo, sino mi socio en el "negosi" para ambos beneficiarnos de esta relación de "ami-enemigos".

"La "omertá" es el beneficio más lucrativo de toda esta estrategia de fortalecer al oponente: tú coges lo tuyo, yo lo mío y todos calladitos. Tú no me toques lo mio, que yo no te tocaré lo tuyo."

Pero, ¿qué beneficios podría sacar la clase política de Madrid con respecto a la de Barcelona?, pues varios. Primero distraer la atención de los problemas verdaderamente importantes y acuciantes para la población como por ejemplo una tasa de paro del 20% desde que se implantaron las autonomías en España (de esto también hablaremos en otro artículo, ya que es la clave de bóveda del problema). O de la corrupción, o de la deuda pública impagable, o... el caso es entretener a los españoles mediante una estrategia de tensión controlada al milímetro. ¿Recuerdan a Zapatero confesándole a Gabilondo aquello de que "nos interesa crear tensión"?, pues eso.

 

Por otra parte, los políticos de Barcelona están encantados con su "negosi del tres per cent", haciéndose millonarios a costa de los nacionalistas catalanes y sin entrar en prisión aunque se demuestre que son culpables, como el clan Pujol. Saben que sus "ami-enemigos de Madrit" son sus socios en el tinglado y que no harán nada por impedir sus fechorías porque ellos también hacen lo mismo en el resto de España: su tres per cent particular.

 

Por último, pero no menos importante está el hecho de que el "negosi del tres per cent" funciona a toda pastilla en todo rincón de España y en cualquier lugar donde la clase política ponga sus garras. La "omertá" es el beneficio más lucrativo de toda esta estrategia de fortalecer al oponente: tú coges lo tuyo, yo lo mío y todos calladitos. Tú no me toques lo mio, que yo no te tocaré lo tuyo. Como cuando las bandas mafiosas se repartían los barrios: los italianos Brooklin y Harlem, los irlandeses Manhattan y el Bronx...

"Lo siento pero no te podrás librar jamás de estas sanguijielas porque el objetivo no es ninguna independencia, lo que importa es seguir viviendo sin dar un palo al agua ellos, sus familiares, sus hijos... y así por los siglos de los siglos. Amén."

Esto ha ocurrido así desde la creación del sistema de colocación de amigos y familiares autonómico: con González, con su socio y amigo íntimo preferente Pujol. Con Aznar, que decía que hablaba catalán en la intimidad (como el inglés, supongo). Con Zapatero, con el estatuto y su "aprobaré todo lo que venga de Cataluña". Y con Rajoy y su "me gusta Cataluña, hay catalanes, son emprendedores, hacen cosas..." Todos han hecho lo mismo porque todos buscaban lo mismo, mantener el tinglado en marcha.

 

Cada uno de ellos les ha cedido a sus socios nacionalistas del tres per cent competencias fundamentales que deben ser exclusivas del Gobierno de la Nación como la educación, la sanidad, la justicia... SIN PEDIR AUTORIZACIÓN A LOS CIUDADANOS ESPAÑOLES, porque las competencias no son propiedad de los políticos, sino de todos los ciudadanos españoles, que para eso las pagamos con nuestros impuestos. Y ninguno nos consultó si estábamos de acuerdo o no. Una auténtica traición de la clase política al pueblo español. Esa es la verdad verdadera y no los mareos de perdiz que se traen entre manos para despistar a la opinión pública.

 

Tanto tú como yo conocemos personas que hartas de esta historia interminable han manifestado que lo mejor era darles la independencia y que se fuesen, que ya está bien, que son unos cansinos y que nos dejen en paz... Pues va a ser que no, lo siento pero no te podrás librar jamás de estas sanguijielas porque el objetivo no es ninguna independencia, lo que importa es seguir viviendo sin dar un palo al agua ellos, sus familiares, sus hijos... y así por los siglos de los siglos. Amén.

"La estrategia de promover al adversario se fundamenta en que la relación entre ambas partes nunca debe romperse ni imponerse definitivamente la una sobre la otra, debido a que el mismo "conflicto" beneficia a ambos y se convierte en un fin en sí mismo."

Los españoles ya hartos decimos: ¿queréis independencia?, pues aquí la tenéis, iros. A lo que responden: bueno... esto... sí pero no, habría que ver cómo quedan las cosas, qué tipo de relación existiría, que si un estado libre asociado, que si un estado federal...

Entonces decimos: pues se acabó el tema, nos quedamos como estamos y se acabó el asunto, ¿no?. A lo que responden: bueno... sí pero no... es que habría que ver cómo conseguir un auto-gobierno más justo... las transferencias...

Vamos que ni contigo ni sin tí, sino todo lo contrario. Marear la perdiz para seguir viviendo todos: los de Madrit y los de Barsalona a costa de todos los contribuyentes españoles porque "Madrit ens roba".

 

Evidentemente, esto es así porque la estrategia de promover al adversario se fundamenta en que la relación entre ambas partes nunca debe romperse ni imponerse definitivamente la una sobre la otra, debido a que el mismo "conflicto" beneficia a ambos y se convierte en un fin en sí mismo. La esencia no es resolver el conflicto, sino mantenerlo en la tensión justa y suficiente para que parezcamos enemigos... pero sin llegar al extremo de romper el juguete: los dineros del tres por ciento para unos en Madrid, Valencia, Andalucía... y els diners del tres per cent para altres en Barcelona, Girona, Lleida o Tarragona.

 

Esta es la función primordial de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría con sus visitas y su nuevo despacho en Barcelona: apañar el asunto porque los españoles estamos hasta las narices y parece que están agotando la paciencia de los de allí y de los de aquí. Las reuniones entre los azules y los nacionalistas no son más que eso: a ver qué hacemos que esto se nos acaba nen. Supongo que tantos almuerzos, comidas de trabajo, pa amb tomaquet y butifarra serán la causa de su cambio de aspecto... es que pobrecita, no os dais cuenta de lo que se sacrifica por nosotros, es que los españoles somos unos desagradecidos: ¡somos gentuza!

"¿Qué pasaría si todo este negocio del nacionalismo de un día para otro se acabase?. Pues que quizá nuestros queridos políticos no tendrían ninguna excusa para entretener a la plebe y quizá esa misma plebe empezase a dirigir su atención hacia los problemas que verdaderamente le afectan."

¿Qué pasaría si todo este negocio del nacionalismo de un día para otro se acabase?. Pues que quizá nuestros queridos políticos no tendrían ninguna excusa para entretener a la plebe y quizá esa misma plebe empezase a dirigir su atención hacia los problemas que verdaderamente le afectan: que no tiene trabajo, que el Estado entrará en suspensión de pagos debido a la deuda impagable que han creado, que no se podrán pagar las pensiones, que no existe democracia en España porque no hay justicia independiente y por lo tanto ningún pez gordo entra ni entrará jamás en la cárcel ni devolverá el dinero robado, como mucho algún cabeza de turco para que no se note mucho... de momento.

 

En unos años, ante la pasividad de los ciudadanos legitimando en las urnas a los políticos, no entrará nadie en la cárcel. Total, ¿si nos siguen votando?, ¿qué más da?.

 

Mientras tanto los trileros siguen moviendo la bolita mientras repiten una y otra vez los mismos mantras: "España es un Estado de derecho, la justicia funciona y nadie está por encima de la Ley, estamos para servir a los ciudadanos..." ante la boba mirada de los de "Madrit y Barsalona" cual perros amaestrados por sus dueños, incapaces de darse cuenta del trile de la clase política.

 

Es que la pela es la pela.