Estos son mis principios, si no le gustan... tengo otros

Es comúnmente aceptado que fue el actor, humorista y escritor Groucho Marx el primero que pronunció esta frase tan conocida. Lo cierto es que su origen se remonta a 1873, cuando apareció publicada en el New Zealand Tablet, un periódico católico de difusión semanal. La frase decía textualmente: "He aquí mis principios, pero si no le gustan... ¡estoy dispuesto a cambiarlos!"

 

Su significado es obvio y define perfectamente a la clase política española en su conjunto, pero el que se lleva la palma en este asunto es el nuevo partido naranja, que venía a cambiar y a regenerar la política. Por supuesto que azules, rojos o morados hacen lo mismo, pero al menos intentan guardar las formas y que se les note lo menos posible.

 

Reconozco que voté a Ciudadanos. Lo hice porque mi esposa se empeñó en convencerme de las bondades de este nuevo partido. Probablemente mi hartazgo con la situación política también influyó en la decisión. Uno de mis puntos fuertes es que soy muy observador, me fijo mucho en los detalles, en las expresiones, en los gestos... puede que por esa razón sea una persona muy intuitiva. Desde que el partido naranja comenzó su andadura en Cataluña me llamó la atención su manera de enfocar la política, iban en contra del sistema nacionalista imperante y decían las cosas claras. 

"Cuanto más baja es la capacidad intelectual de una persona, más uso hace de los refranes, las citas y los lugares comunes debido a que solo se necesita la memoria para poder retenerlas para después regurgitarlas y quedar como un señor."

En principio parecía que un chico joven, una persona normal como cualquiera de nosotros se atrevía a enfrentarse a la clase política catalana. La verdad es que me llamó bastante la atención para bien. Luego vino su cartel electoral desnudo y su irrupción en los medios de comunicación de masas. Hasta aquí todo correcto. Mis sospechas comenzaron cuando dio el salto a los medios y se convirtió en tertuliano habitual de los programas de televisión.

 

Algo no me cuadraba, no sabría explicarlo, pero había algo en él que me chirriaba. Buena presencia, joven, educado, se expresaba bien y decía lo que pensábamos la gran mayoría de los españoles... y aquí estaba la clave: que decía exactamente lo que la gente quería escuchar, de ahí su éxito y su gran repercusión mediática. A partir del momento en que me di cuenta de su estrategia, empezó a parecerme el típico listillo que todo lo sabe, que tiene respuestas para todo, el típico niño repipi, chivato y pelota al que nadie hace caso en clase pero que siempre está metido en todos los fregaos.

 

Una de las cosas que más me saca de quicio es el abuso que hace de las frases hechas, las muletillas, las perogrulladas y los tópicos rancios, algo por lo que ha recibido el mote de "cuñao" de España y su partido el de "Cuñadans". Estoy seguro de que tiene dos libros de cabecera en su mesilla: un diccionario de frases hechas y otro de frases célebres, los cuales memoriza a conciencia cada noche antes de acostarse. Cuanto más baja es la capacidad intelectual de una persona, más uso hace de los refranes, las citas y los lugares comunes debido a que solo se necesita la memoria para poder retenerlas para después regurgitarlas y quedar como un señor. Tener buena memoria no tiene relación con ser inteligente. La capacidad para razonar y pensar es muy diferente a la de memorizar, en las que intervienen áreas cerebrales distintas.

"Ahí tienen a la clase política española plagada de opositores que solo saben memorizar cientos de temas para poder vomitarlos el día del examen, pero a su vez unos auténticos mediocres."

¿Recuerda la película "Rain Man", en la que Dustin Hofmann interpretaba a un autista que era incapaz de valerse por sí mismo y razonar, pero que se sabía de memoria todas las estadísticas y jugadores de la liga de béisbol americana?. Pues eso... ahí tienen a la clase política española plagada de opositores que solo saben memorizar cientos de temas para poder vomitarlos el día del examen, pero a su vez unos auténticos mediocres a los que ninguna empresa privada contrataría.

 

Otro de sus rasgos característicos es su diarrea verbal, propia de los charlatanes y los engañabobos. Otro que se ha apuntado al "politiqués" como lenguaje, siguiendo el ejemplo del resto de políticos profesionales. Empieza a hablar y no para, a gran velocidad y casi sin respirar. Sus respuestas a preguntas concretas pueden durar dos o tres minutos, y se ha convertido en un auténtico artista de las evasivas. Su guión es siempre el mismo ante cualquier pregunta, ya sea sobre la corrupción, la economía o el terrorismo:

 

"Ciudadanos... bla bla bla... Estado de derecho... bla bla bla... hay que hacer pedagogía... bla bla bla... la nueva política... bla bla bla... regeneración de las instituciones... bla bla bla... vamos a  estudiarlo... bla bla bla... nuestro compromiso es firme... bla bla bla... somos los artífices de la gobernabilidad... bla bla bla... nuestro programa de gobierno... bla bla bla... los tribunales decidirán... bla bla bla... luchamos contra la corrupción... bla bla bla..." Palabras vacías que no se corresponden con la realidad y los hechos a poco que uno se moleste en informarse.

"Es la nueva política, basada en la superficialidad, el tuit, la simpleza y las apariencias. Frivolidad y adanismo basado en la imagen, el marketing, la sonrisa, los colores, los eslóganes... pero sin ninguna profundidad ni calado ideológico alguno."

Su discurso se basa en citas y tópicos: "No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo", "la virtud está en el centro", "los liberales de Cádiz han vuelto para gobernar España", "imposible es solo una opinión" y otras sentencias de póster de pared son la base de su discurso. Es la nueva política, basada en la superficialidad, el tuit, la simpleza y las apariencias. Frivolidad y adanismo basado en la imagen, el marketing, la sonrisa, los colores, los eslóganes... pero sin ninguna profundidad ni calado ideológico alguno. 

 

Ilustra perfectamente esto el debate que mantuvo con Pablo Iglesias en la Universidad Carlos III de Madrid, cuando un estudiante les pidió que le recomendaran un libro de filosofía. He aquí su sesuda respuesta:

Albert Rivera: "Yo vengo del mundo del derecho y Kant es... desde luego, un referente... uno de los pilares. No solo es un gran filósofo, sino un gran jurista. Por eso, cualquiera de las obras de Kant me parecen un referente para juristas y también un referente para filósofos".

Moderador: "¿Un título concreto?"

Albert Rivera: "La verdad es que no he leído a Kant un título concreto, pero me da igual, lo he estudiado en filosofía política y en el mundo del derecho".

 

Como consecuencia de esta insustancial personalidad, su partido, al que ha creado a su imagen y semejanza, se encuentra instalado en la banalidad más absoluta. ¿Qué significado tiene el color naranja?, ¿qué simboliza?, ¿por qué eligieron ese color?, por nada en especial, simplemente porque era el color de moda en ese momento. Show business en estado puro y superficialidad a partes iguales, la nulidad más absoluta. Pero vayamos por partes. 

"Gran parte de los miembros de su partido son centenares de arribistas y reconocidos zampa-cátering procedentes del PP, del PSOE y de UPYD que perdieron su modus vivendi y que vieron en el nuevo partido naranja el lugar donde poder volver a pastar de los presupuestos generales."

En primer lugar, su ideología y su programa dependen de con qué pie se levante el amado líder cada mañana. Hoy son liberales, ayer eran socialdemócratas, el mes pasado de centro-izquierda y así sucesivamente en función de lo que en ese momento dé más votos. Si hay que sacar una carroza de Ciudadanos el día del orgullo gay, se saca. Si hay que ir a abrazar refugiados, se va. Si hay que viajar a Venezuela a apoyar a los disidentes, pues también se va, ¡qué caramba!, faltaría más. Es el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Siempre a la caza de una foto o de una declaración que le haga aparecer en los medios, que es lo que de verdad le gusta. Por cierto, no se puede decir que uno es liberal y vivir a cuerpo de rey a costa de los impuestos del contribuyente español. Menudos liberales de pacotilla.

 

En segundo lugar, gran parte de los miembros de su partido son centenares de arribistas y reconocidos zampa-cátering procedentes del PP, del PSOE y de UPYD que perdieron su modus vivendi y que vieron en el nuevo partido naranja el lugar donde poder volver a pastar de los presupuestos generales. Lejos de expulsarlos, Rivera los acogió, les dio un cargo y dejó en la estacada a los militantes que le hicieron gratis el trabajo sucio cuando Ciudadanos aun no era nadie y todavía no se cobraba un duro. De ahí que miles de afiliados y simpatizantes se hayan dado de baja del partido naranja.

 

En tercer lugar, su obsesión por las apariencias es totalmente enfermiza. Solo se rodea de mujeres jóvenes y atractivas, en su partido están vetados aquellos y aquellas que no cumplen los estrictos cánones de belleza y delgadez establecidos. No es una opinión, es algo por las que personas que habían trabajado gratis para Ciudadanos desde su inicio han sido desaprobadas para ser concejales o cargos públicos. El partido de los metrosexuales, los guaperas y las divinas, el marketing, la imagen, el tuit, la frase hecha... en eso ha quedado el partido naranja. Evidentemente cualquiera con dos dedos de frente que ha visto el panorama, ha cogido los bártulos y se ha largado como alma que lleva el diablo.

"Su promesa de luchar contra la corrupción y regenerar la política es solo una pose para captar los votos de los ciudadanos responsables y honrados que nos negamos a votar a estas auténticas redes mafiosas plagadas de delincuentes."

Por último está su política indiscriminada de pactos con los partidos rojo y azul, lo cual les ha permitido mantenerse en el poder en Andalucía, Madrid y muchos otros lugares de España, lo que demuestra que su promesa de luchar contra la corrupción y regenerar la política es solo una pose para captar los votos de los ciudadanos responsables y honrados que nos negamos a votar a estas auténticas redes mafiosas plagadas de delincuentes. 

 

· Dijo que no apoyaría un gobierno presidido por Mariano Rajoy al estar implicado en los papeles de Bárcenas...

 

· Dijo que no aceptaría que el gobierno subiera los impuestos con su apoyo...

 

· Dijo que despolitizaría la justicia...

 

· Dijo, dijo, dijo... donde dijo digo, dijo Diego.

 

Todo ello con la supuesta excusa de la gobernabilidad, que en realidad consiste en mantener en el poder a los de siempre y de paso pisar moqueta, pillar sillón y a vivir que son dos días. Si sus votantes hubiésemos querido que gobernara el PP, no habríamos votado a Ciudadanos.

"La práctica totalidad del grupo de intelectuales que idearon y sentaron las bases del proyecto naranja han abandonado el barco en vista de su más que evidente deriva."

El futuro que le espera al partido naranja es bastante oscuro, pero ese no es el problema más importante. El daño que han hecho a la sociedad española puede ser irreparable, ya que las personas que verdaderamente queremos cambiar nuestro país tendremos que superar la desconfianza de los ciudadanos españoles, que están hartos de que arribistas y oportunistas sin escrúpulos jueguen con sus esperanzas e ilusiones para acabar traicionados y abandonados a su suerte por aquellos que en su día les dijeron que eran como ellos, que les prometieron el oro y el moro pero que al final solo buscan vivir del cuento a costa del bolsillo de los españoles. Los 95.000€ anuales que cobra la bella esposa de independentista Inés Arrimadas son una buena muestra de ello.

 

La práctica totalidad del grupo de intelectuales que idearon y sentaron las bases del proyecto naranja han abandonado el barco en vista de su más que evidente deriva. Ciudadanos se mantiene a flote gracias a la labor realizada por aquellos que en su día fundaron el partido, eso es todo. No tiene más recorrido y ha alcanzado su techo electoral, a pesar de que se empeñen en pregonar a los cuatro vientos que están preparados para gobernar en 2019... ya se han metido en su burbuja, rodeados de aduladores que no les dejan ver la realidad ni lo que está pasando de verdad. El tortazo va a ser de los que hacen historia.

 

Como curiosidad, ¿creen que el ideólogo y el fundador del partido naranja fue Albert Rivera? Pues no, esa historia que nos han vendido del joven luchador que se enfrentó a los nacionalistas y que creó Ciudadanos es falsa. Alberto Carlos Rivera Díaz llegó a presidente de la formación naranja porque la elección fue por orden alfabético... y el primero era él: con la A, Alberto. Ya se encargó de que no fuese por orden alfabético de apellido... porque no habría sido él el elegido.