De camisa vieja a chaqueta nueva (1)

En la España de los años previos a la Guerra Civil, los miembros más fieles y entregados a los partidos políticos solían vestir de uniforme, algo que sería impensable hoy en día. En Alemania vestían con camisas de color marrón (los camisas pardas), en Italia el color elegido era el negro (los camisas negras), mientras que en España decidieron utilizar el azul (los camisas azules).

 

Los partidos fascistas no eran los únicos que vestían de uniforme, también lo hacían los diferentes partidos izquierdistas, desde el partido comunista, pasando por las juventudes socialistas hasta las milicias antifascistas. Era costumbre en esa época vestirse de una determinada manera para identificarse con la ideología que se defendía. Recordemos que estamos hablando de personas civiles antes de la guerra y no de uniformes militares. Es algo que en cierta manera sigue vigente hoy en día, ya que podemos adivinar con bastante acierto la supuesta ideología de una persona según su vestimenta. 

 

Los camisas azules se dividían en dos grupos. En primer lugar estaban los camisas viejas, que eran los primeros afiliados a la Falange de José Antonio antes de las elecciones de 1936, y que se consideraban a sí mismos como sus auténticos seguidores. En segundo lugar estaban los camisas nuevas, a los que los camisas viejas trataban con recelo y les tachaban de oportunistas... vamos, que se habían subido al carro en marcha y con viento a favor para intentar sacar algún beneficio del auge de la Falange en ese momento. Y de ideología nada de nada.

"Es sorprendente el cambio ideológico de la clase política española, que en algunos casos no ha sido tal cambio, sino que parece que se hubieran dado un golpe en la cabeza y olvidado completamente su pasado... ¿o es que prefieren no acordarse?"

Me he tomado la libertad de utilizar para el título de este artículo el título del libro de Fernando Vizcaíno Casas "De camisa vieja a chaqueta nueva: crónica de una evolución ideológica", publicado en 1976. Lo de la camisa hace referencia a lo escrito anteriormente, mientras que lo de la chaqueta nueva se refiere a la prenda que puso de moda Felipe González en los ochenta: su famosa chaqueta de pana. A pesar de que el libro es difícil de encontrar, recomiendo su lectura porque describe magistralmente en tono de humor el sorprendente cambio ideológico de la clase política española, que en algunos casos no ha sido tal cambio, sino que parece que se hubieran dado un golpe en la cabeza y olvidado completamente su pasado... ¿o es que prefieren no acordarse?

Me tomaré la licencia de citar un chiste que aparece en la primera página del libro y que resume perfectamente esta situación:

"Lo suelen contar como chiste de gallegos, pero vaya usted a saber.

Santiago le dice a su amigo Pepiño:

- Lo tuyo no tiene nombre, rapaz. Primero fuiste radical, después te afiliaste al socialismo de Casares, más tarde estabas en la derecha de Calvo Sotelo, cuando el Alzamiento asegurabas ser falangista. ¡Y luego, Pepiño, dices ser demócrata!, ¡tú cambias continuamente de idea!

- No lo creas. Mi idea de siempre fue ser concejal..."

 

Habitualmente ya no suelo ver la televisión y prefiero ver películas o series grabadas (así me salto los anuncios). No porque quiera dármelas de intelectual ni nada parecido, sino porque los programas que emiten las diferentes cadenas cada vez son peores y la manipulación es tan burda y tan evidente, que no entiendo cómo los ciudadanos de este país no se dan cuenta de que los están manipulando y engañando.

"Cómo estarán las cosas en los partidos políticos para que tengan que llevar a esta gente por los platós y a los mítines como hace Susana Díaz con José Luís Rodríguez Zapatero. Prefiero ni imaginármelo."

El pasado sábado por la noche, cuando terminó la película que estaba viendo, me pareció ver a un señor igualito al socialista José Bono... pero con una gran mata de pelo. Al principio pensé que era un hijo o un hermano suyo porque en lugar de aparentar los casi setenta años que debe tener, parecía no haber cumplido los cincuenta. Juro que a ese señor lo he visto calvo cuando yo no había cumplido los dieciocho años, por lo tanto no era posible que fuera él. ¿Qué hacía un dinosaurio político como este siendo entrevistado en horario de máxima audiencia a finales de 2016?. Cómo estarán las cosas en los partidos políticos para que tengan que llevar a esta gente por los platós y a los mítines como hace Susana Díaz con José Luís Rodríguez Zapatero. Prefiero ni imaginármelo.

 

Su verborrea fácil y su voz de Algarrobo me terminaron de convencer. O era la serie de Curro Jiménez o era José Bono, el ilustre líder manchego que regalaba su reloj en los mítines y cuando se subía en el coche camino del siguiente pueblo, se ponía otro y otro... y así sucesivamente. Todavía quedará algún infeliz en algún lugar perdido de La Mancha enseñando orgulloso en el bar del pueblo el reloj que le regaló personalmente José Bono: "...este es el que llevaba puesto en la muñeca, el suyo, se lo quitó y me lo regaló a mi, qué generoso y qué campechano".

 

Lo que empecé a escuchar a continuación me mantuvo pegado al sofá durante los más de cuarenta minutos que duró la entrevista. La sarta de mentiras, insultos y barbaridades casi ininteligibles que soltó por su boca me impresionaron de tal forma que he aparcado el artículo que estaba preparando esta semana y he decidido escribir sobre esto en su lugar.

"Resulta fascinante escuchar a los miembros de la clase política contando las historias de su vida, todas ellas más falsas que un euro de madera. A todos ellos debemos estarles agradecidos de que nos hayan traído la democracia... aunque Franco se murió en la cama."

Este ilustre miembro de la clase política española llegó en su día a ser uno de los políticos más importantes de nuestro país. Presidió su comunidad durante la friolera de 21 años. Alcanzó la presidencia del Congreso de los Diputados y fue ministro de Defensa. Además estuvo a punto de ser elegido secretario general de los rojos pero se quedó a las puertas, cuando José Luís Rodríguez Zapatero salió elegido. Por los pelos (los que entonces no tenía) no llegó a ser Presidente del Gobierno. Podríamos decir que nunca con menos capacidad se llegó tan lejos... y mientras tanto, nuestros ingenieros en Londres y en Berlín fregando platos.

 

Resulta fascinante escuchar a los miembros de la clase política contando las historias de su vida, todas ellas más falsas que un euro de madera. Todos ellos sin excepción han corrido delante de los grises; todos ellos han sido valientes luchadores contra Franco; todos ellos han sido firmes defensores de la libertad y por supuesto a todos ellos debemos estarles agradecidos de que nos hayan traído la democracia... aunque Franco se murió en la cama.

 

Lo que no me explico es cómo podían correr todos ellos delante de los grises con la cantidad de ellos que dicen haber estado allí. Serían auténticas riadas humanas en las que sería imposible correr sin tropezarse. Mi tesis es que la memoria les juega una mala pasada y realmente a donde iban era a las procesiones de Semana Santa y a los discursos del Caudillo en la Plaza de Oriente... mano diestra extendida, claro.

"Pepe Bono, como le gusta que le llamen (qué cercano y qué humilde, ¿verdad?), no lo pasó especialmente mal con Franco como él dice. Era el hijo del alcalde de su pueblo, Salobre."

El interfecto tuvo una actuación brillante. La gente aplaudió a rabiar. Hubo alguno al que se le saltaron las lágrimas y todo. Empezó poniéndose como mártir de la dictadura franquista: "...ahora no estamos tan mal, diga lo que diga la gente, peor lo pasamos con Franco..."; continuó con el socorrido: "...yo que soy de origen humilde, hijo de tendero..."; después se vino arriba y dijo: "...a nosotros, que nos persiguieron, nos encarcelaron y que tuvimos que exiliarnos en el extranjero..."; y acabó perdiendo la cabeza y las formas e insultando a no se sabe quién: "... porque los fascistillas (sic) estos, que nos intentan convencer..." 

 

Pepe Bono, como le gusta que le llamen (qué cercano y qué humilde, ¿verdad?), no lo pasó especialmente mal con Franco como él dice. Era el hijo del alcalde de su pueblo, Salobre. Los que les conocen afirman que los Bono eran una familia acaudalada, su padre conducía un Morris, que era el coche de moda por aquel entonces y su abuelo tenía un Ford cuando la gente en España aun se desplazaba andando o en carros tirados por mulas. Estudió interno en el colegio de los Jesuitas de Alicante, algo solo al alcance de las familias más adineradas e influyentes de la época. Posteriormente cursó sus estudios universitarios en ICADE, que dependía de la Universidad de Deusto, una de las más caras y elitistas instituciones académicas de España.

 

Por descontado, no se tiene constancia acerca de su exilio en el extranjero, a lo sumo viajaría a Francia a ver películas eróticas como hacían los jóvenes con dinero de la época porque aquí estaban prohibidas. Tampoco aparece ningún registro de haber sido encarcelado, y creo que los únicos que le persiguieron fueron los curas en el colegio para ver si dejaba de pronunciar las "eses" como "jotas." Ejjjjjque...

"Desde 1979 hasta 2011 ha vivido de la política, algo que se supone circunstancial y transitorio... 32 años ha estado amarrado a la teta pública, de la que seguirá recibiendo una jugosa pensión hasta que fallezca."

Lo peor de todo lo que dijo y demuestra la catadura moral de estos individuos que se dedican a dar lecciones de moral a los demás, es lo de "los fascistillas". Supongo que se referirá a su padre, que fue Jefe Local del Movimiento, encargado de la Caja Rural y alcalde durante 16 años, que se dice pronto. Por supuesto, en aquellos tiempos nadie llegaba a alcanzar esa autoridad pública si en su pasado existía la más mínima sospecha de su afiliación política e ideológica. Ni de la suya ni la de su familia. Una persona que es capaz de insultar a su propio padre para conseguir vivir del cuento no merece el más mínimo de los respetos. Pero sigamos, que no acaba aquí la cosa.

 

Desde 1979 hasta 2011 ha vivido de la política, algo que se supone circunstancial y transitorio... 32 años ha estado amarrado a la teta pública, de la que seguirá recibiendo una jugosa pensión hasta que fallezca. Y después su viuda la recibirá íntegramente hasta que fallezca también. Durante esos años se vio inmerso en numerosos escándalos acerca de su patrimonio, que no se correspondía con sus ingresos: fincas con caballos, pisos, casas y un largo etcétera, todo ello convenientemente puesto a nombre de su hija. Él no tenía nada porque es pobre de pedir en la puerta de la iglesia.

 

También algunas informaciones le relacionan con los famosos papeles de Panamá, asegurando que oculta junto a su suegro, el cantante Raphael, más de 160 millones de euros en una filial del Banco Santander. No sería de extrañar, ya que cuando fue ministro de Defensa se le acusó de obtener grandes comisiones de dinero con la venta de armamento a países como... ¡Venezuela!. No sabemos si algún día nos enteraremos de lo ocurrido y si la verdad saldrá a la luz, pero desde luego siempre aparecen los mismos actores relacionados en esta película y huele bastante mal. Las casualidades no existen, y menos cuando hay dinero de por medio, mucho dinero. "El Bombillas" y "el Paellas" eran sus seudónimos en los papeles de Panamá... ¿qué cachondos, no?

"Cuando a la clase política le tocan lo suyo, especialmente los dineros, hacen causa común y no hay sindicato más unido que ellos: los políticos."

Si lo expuesto anteriormente no fuera suficiente para ver de qué pasta están hechos nuestros políticos, lo siguiente que dijo es para sacar nota en demagogia, falsedad y cum laude en sinvergozonería. Por lo visto, Esperanza Aguirre había hecho unas declaraciones acerca de que a los políticos les costaba llegar a fin de mes, y que ella misma tenía que comprar ropa en tiendas de bajo coste como Zara o Primark. No es broma, la aristócrata funcionaria liberal lo dijo sin pestañear.

 

A Pepe le preguntaron su opinión sobre ello y sorpresa... la cara del entrevistador fue un auténtico poema cuando este le contestó que efectivamente Esperanza llevaba toda la razón, que los políticos eran unos sufridos trabajadores con una gran responsabilidad y que más o menos eran pobres de solemnidad. Creo que los allí presentes esperaban aprovechar esas declaraciones para iniciar el juego del enfrentamiento entre azules y rojos. Pues estaban equivocados, porque cuando a la clase política le tocan lo suyo, especialmente los dineros, hacen causa común y no hay sindicato más unido que ellos: los políticos.

 

En el colmo de la desfachatez comparó el salario del Presidente del Gobierno: 6.000 euros al mes según él, con el de un jefe de planta del Corte Inglés: 10.000 euros al mes según él también. Si sumamos las plantas (normalmente 7) de todos los Corte Inglés (86) y los multiplicamos por el sueldo que dice Pepe Bono, nos da una cifra de más de seis millones de euros mensuales, sin contar seguridad social ni impuestos solo en salarios de encargados de planta. Juzguen ustedes mismos si puede ser verdad o no. Yo estoy seguro de que es otra mentira más, como todo lo que sale por su boca.

"Personalmente no me cuadra que el Presidente del Gobierno, siendo la autoridad máxima de nuestro país después del Rey, tenga un salario tres o cuatro veces inferior a los directivos de las empresas públicas... o los ciudadanos españoles somos muy tontos o ellos son demasiado listos."

Sin embargo, no mencionó los sueldos de los trabajadores de la misma empresa, que dudo que se acerquen lo más mínimo a esa cifra. Tampoco comparó los sueldos de los directivos de las empresas públicas, que como vimos en un artículo anterior, ganan de media 175.000 euros anuales, lo que equivale a unos 15.000 euros mensuales. Todos ellos amigos o familiares de la clase política o ex-políticos. Por supuesto ni se le ocurrió decir lo que gana el Presidente del Congreso de los Diputados, un cargo que él mismo ocupó durante cuatro años: 212.660,98 euros anuales, que equivalen a casi 18.000 euros al mes por "trabajar" seis meses al año, lo que equivaldría a 35.000 euros por mes "trabajado". Una ayudita por favor, que no es pa droga.

 

Personalmente no me cuadra que el Presidente del Gobierno, siendo la autoridad máxima de nuestro país después del Rey, tenga un salario tres o cuatro veces inferior a los directivos de las empresas públicas. Porque, ¿en qué empresa gana más el indio que el jefe de la tribu?, ¿acaso Daniel Carvajal gana cuatro veces más que Cristiano Ronaldo? o ¿Jordi Alba tres veces más que Messi?. Todo esto huele muy mal porque además cuando dejan de ser Presidentes del Gobierno todos ellos se convierten en millonarios de la noche a la mañana. ¿Cómo es posible?, si ganan 6.000 euros al mes y no pueden hacer negocios privados debido a su condición de ex-presidentes. O los ciudadanos españoles somos muy tontos o ellos son demasiado listos.

 

Un individuo que gestionó una comunidad autónoma durante 21 años como un cacique en su cortijo y la dejó arruinada; le pusieron de ministro de Defensa y estuvo involucrado como comisionista en la venta de armamento; y que terminó su carrera política como Presidente del Congreso cobrando más de 200.000 euros al año, más la pensión que cobra actualmente... se permite el lujo de mentir y decir que la clase política no llega a fin de mes. Por caridad cristiana, siente a su mesa a un político en Navidad.

"El Caudillo gobernó 36 largos años, estos llevan cinco años más que él y no hay día que no nos recuerden cuanto arruinó España el dictador. Digo yo que si fue capaz de arruinar España durante 36 años, ¿cómo es posible que estos no lo hayan arreglado en 41 años con lo listos que son, lo preparados que están y la experiencia que tienen?"

Lo siento mucho, pero los ciudadanos españoles no aguantamos que nos mienta y se ría de nosotros esta pandilla que lleva gobernando nuestro país más tiempo del que gobernó Franco. El Caudillo gobernó 36 largos años (1939-1975), pero estos mentirosos compulsivos llevan manejando España como caciques 41 eternos años. Llevan cinco años más que él y no hay día que no nos recuerden cuanto arruinó España el dictador. Digo yo que si fue capaz de arruinar España durante 36 años, ¿cómo es posible que estos no lo hayan arreglado en 41 años con lo listos que son, lo preparados que están y la experiencia que tienen?

 

A pesar de lo escrito anteriormente, no tengo especial manía a José Bono, incluso a veces me parece hasta gracioso. Eso sí, es un buen ejemplo de la clase política que sufrimos en España. Ni mucho menos es el único, ya que todos los miembros de la clase política están cortados por el mismo patrón:

 

· Todos son de origen obrero (los rojos y los morados) o humilde (los azules y los naranjas).

· Todos han sido fervientes defensores de la libertad y de la democracia menos en Venezuela, Cuba...

· Eso hizo que todos ellos corrieran delante de los grises, que les persiguiesen, les encarcelasen e incluso algunos tuvieron que exiliarse.

· Por supuesto, ni ellos ni sus familias tienen nada que ver con el régimen de Franco. Pero nada de nada.

· Su vocación siempre ha sido la de servicio público y la de servir al ciudadano. No tienen ningún interés personal más allá de ese.

· Por realizar esta labor tan altruista y esforzada cobran unos salarios tan bajos que no llegan a fin de mes e incluso algunos son pobres de solemnidad.

· Suelen tener cuentas millonarias en Suiza o en paraísos fiscales que son herencias familiares, no se sabe muy bien cómo, si son descendientes de familias humildes u obreras.

· Defienden ideales elevados: España y la clase media (los azules y los naranjas) o a los obreros y los pobres (los rojos y los morados).

· Todos ellos están muy preparados y tienen una gran formación. La mayoría son notarios, registradores de la propiedad, abogados del Estado... ¡qué nivel Maribel!

· Lo de la experiencia laboral ya es otro cantar, algo totalmente comprensible porque la mayoría han dedicado su esfuerzo a pegar carteles y colocar sillas en mítines para el partido desde que se afiliaron a los 18 años, y desgraciadamente no han tenido tiempo de trabajar en otra cosa. Lástima lo que nos hemos perdido.

 

Todos ellos son unos "chaquetas nuevas" de manual. Yo no sé cómo la gente no se da cuenta y les sigue defendiendo y apoyando. En el fondo, quizá tengamos lo que nos merecemos.