Disfrutas más que un político robando

La primera vez que escuché esta frase fue hace varios meses. Me sorprendió porque resume de manera jocosa, como solo los españoles somos capaces de hacerlo, nuestro hartazgo y resignación ante la situación política actual, así como el concepto que los españoles tenemos de la clase política que nos gobierna desde hace cuarenta años. Los ciudadanos españoles, en nuestra infinita paciencia y con la característica capacidad para reírnos de nosotros mismos y de nuestras desgracias, hemos asumido como un hecho normal que nuestros representantes políticos nos roben... y lo que es peor, que disfruten haciéndolo. Es evidente que todos los políticos no son unos delincuentes, pero que los ciudadanos hayamos llegado a tener un concepto tan negativo de ellos es un síntoma muy claro de que las cosas no marchan por el camino adecuado.

 

Los españoles somos los convidados de piedra de esta gran fiesta de comisiones, tres per cents, coches oficiales, embajadas, empresas públicas, autonomías, nacionalismo, pensiones vitalicias, sueldos astronómicos, aviones privados, restaurantes de lujo y hoteles de cinco estrellas... que además pagamos nosotros con nuestros impuestos. Los españoles hemos sido olvidados y nuestras opiniones silenciadas por unos políticos que se dedican a defender sus privilegios y su modus vivendi. Esto se tiene que acabar cuanto antes porque la situación es insostenible. Solo se acuerdan de nosotros para vendernos la moto antes de las elecciones y para subirnos los impuestos. A este paso nuestra única remuneración consistirá en un cuenco de arroz al día y en vivir bajo un puente. El resto para el Estado, osea para ellos, sus amigos, sus familiares y los que tienen carnet del partido o del sindicato de turno.

 

Si eres de los que piensa que las cosas se solucionarán por si solas y que será la clase política la que arreglará el desastre económico y social que ellos mismos han causado, esto no es para ti. Acomódate en el sofá, pon las noticias, el fútbol, el Gran Hermano o el Sálvame y espera pacientemente a que las cosas se solucionen como por arte de magia. Por el contrario, si crees que este país necesita un cambio importante, aunque no tengas muy claro cuál debe ser, es probable que te sientas identificado con este proyecto político. Muchas ideas de las que aquí se plantean ya las habrás pensado tú mismo, porque son soluciones que los ciudadanos españoles llevamos reclamando a nuestros supuestos representantes desde hace mucho tiempo sin obtener respuesta alguna por su parte.

"Tenemos que dejar atrás el pesimismo, la resignación y el derrotismo porque nadie va a venir a solucionarnos los problemas. Los ciudadanos españoles somos los que sacaremos este país adelante, como siempre hemos hecho."

Hoy en día vivimos en una sociedad infantil que plantea muchas quejas pero ninguna solución. A los españoles se nos va la fuerza por la boca. Esa es la razón de la creación de este nuevo proyecto político: demostrar que si los ciudadanos tomamos la iniciativa, podemos cambiar completamente la situación que sufrimos, porque estamos mucho mejor preparados y capacitados que los políticos que gobiernan nuestro país.

Las soluciones planteadas son políticamente incorrectas por dos razones:
· Porque se oponen frontalmente a la corrección política que actualmente invade y debilita a la sociedad española.
· Porque pretenden acabar con el estupendo negocio que tiene montado la clase política en España.

Son medidas imprescindibles que ellos jamás tomarán porque supondría pegarse un tiro en el pie, aunque vayan a favor de los ciudadanos españoles y eso sea lo único importante. Porque en eso consiste su trabajo: servir a los ciudadanos españoles. Nosotros somos los que mandamos porque ellos trabajan para nosotros y cobran sus generosos sueldos gracias a nuestros impuestos. Que no se nos olvide.

Tenemos que dejar atrás el pesimismo, la resignación y el derrotismo porque nadie va a venir a solucionarnos los problemas. Existe una creencia muy extendida acerca de los españoles: que somos vagos, cobardes e indolentes. Eso es mentira porque siempre hemos sido nosotros los que a lo largo de la historia hemos sacado las cosas adelante en este país, a pesar de vernos lastrados por una clase política que ha mirado por sus intereses en lugar de por los de la ciudadanía. Los españoles somos los que sacaremos este país adelante, como siempre hemos hecho.

"La clase política no va a cambiar nada porque no puede. Los que en teoría deben tomar la iniciativa para arreglar las cosas, están atrapados. Casi todos tienen algo que ocultar y la corrupción les mantiene presos de sí mismos. Esto se resume en "si yo caigo, hablo; y si yo hablo, tú caes conmigo."

Todos buscamos respuestas, conscientes de la gravedad de la situación y de la necesidad urgente de un cambio de verdad y no de los maquillajes a los que nos tienen acostumbrados. Lo vivimos en nuestro día a día sin comprender por qué no se toman las medidas necesarias que resuelvan nuestros problemas, aunque la respuesta es bastante sencilla:

 

· Por una parte, los ciudadanos españoles hemos dejado en manos de otros todos los asuntos que tienen que ver con el gobierno de nuestro país. En consecuencia, cuando nos hemos dado cuenta de la degeneración política y de la corrupción institucionalizada, no sabemos qué hacer y nos sentimos perdidos e impotentes ante una situación desconocida para nosotros.

 

· Por otra, los que deberían aportar las soluciones necesarias, no van a cambiar nada porque no pueden. Los que en teoría deben tomar la iniciativa para arreglar las cosas están atrapados. Casi todos tienen algo que ocultar y la corrupción les mantiene presos de sí mismos. Esto se resume en "si yo caigo, hablo; y si yo hablo, tú caes conmigo". Caer no sólo implica perder todos sus privilegios, sino acabar en la cárcel o perder la única forma de vida que conocen: la política profesional. Antes que eso, prefieren arruinar a todo un país si así se salvan ellos.

 

· Por si esto fuera poca desgracia, la escasa capacidad intelectual, la inexistente en muchos casos formación académica y la nula experiencia profesional de nuestros representantes, hacen que las medidas desesperadas que toman, agraven aun más la situación. Al no estar en contacto con la realidad de la sociedad que pretenden gobernar, no hacen más que dar palos de ciego y culpar siempre a los mismos: los ciudadanos españoles. Que si hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que si hay que bajar los salarios para ganar competitividad, que si hay que facilitar el despido, que si hay que aumentar los impuestos a la clase media, que si hay que incrementar el control y el poder del Estado con más leyes y normativas... cualquier idea peregrina menos tocar lo suyo.

"Los nuevos actores que han aparecido en el escenario político tampoco son ninguna alternativa: más de lo mismo pero jóvenes y sin corbata. Repiten como loros las mismas frases y eslóganes obsoletos de uno y otro signo sin ofrecer ninguna reforma o solución de calado."

Pegar carteles, nuevas generaciones, colocar sillas en mítines, sede del partido, ministerio, vuelta a la sede del partido, gobierno regional, empresa pública... en un bucle infinito hasta su jubilación, es la única trayectoria "profesional" de los que gobiernan nuestros destinos. Un trabajo para toda la vida sin haber abierto un libro y sin presentarse a ningún examen, como hacemos el resto de ciudadanos que nos presentamos a una oposición... y mientras los jóvenes españoles tenemos que hablar tres idiomas para servir cervezas y cafés.

 

Si alguien ajeno a este círculo intenta acceder a él desde la sociedad o la empresa privada, es expulsado o renuncia al conocer cómo es en realidad la política por dentro. La salida a la luz de grabaciones telefónicas y videos que muestran cómo son realmente en la intimidad los políticos españoles, demuestran su catadura moral y su falta de escrúpulos, principios y valores morales, por lo que no es de extrañar que España haya llegado a esta situación: la dictadura de la incompetencia. Estamos gobernados por lo peor de lo peor a nivel profesional, intelectual y moral.

 

Los nuevos actores que han aparecido en el escenario político tampoco son ninguna alternativa: confusión e indecisión por un lado, y crispación y populismo por el otro. Más de lo mismo pero jóvenes y sin corbata. Empeñados en copiar punto por punto las mismas ideologías, estructuras y vicios de la clase política tradicional porque no conciben otra manera de hacer política. Repiten como loros las mismas frases y eslóganes obsoletos de uno y otro signo sin ofrecer ninguna reforma o solución de calado. Hemos pasado del bipartidismo al tetrapartidismo... cómo hemos progresado.

"Los ciudadanos españoles ya no nos fiamos y hemos perdido toda la confianza en la clase política. Estamos hartos de elegir al menos malo y de votar con la nariz tapada. Hacen falta ideas nuevas y no ideologías atrasadas."

La política en España necesita personas nuevas, pero no solo en sus nombres y en sus caras, sino en su forma de pensar y de hacer las cosas. Honradez, sentido común y eficacia, en consonancia con la sociedad española actual. Personas fuera del ámbito político que se expresen y hablen como nosotros, no como robots. Que vivan lo que nosotros vivimos y que piensen igual que lo hacemos nosotros. Con las manos limpias y libres de complejos que les permitan tomar las medidas necesarias para sacar a España del atolladero, en lugar de dar vueltas una y otra vez sin conseguir nada más que empeorar la situación. Hacen falta ideas nuevas y no ideologías atrasadas.

 

Los ciudadanos españoles ya no nos fiamos y hemos perdido toda la confianza en la clase política. Estamos hartos de elegir al menos malo y de votar con la nariz tapada. Esa no es la solución y mirar para otro lado tampoco lo será. La sociedad española, esa gran olvidada y silenciada por los políticos y por los medios de comunicación, debe tomar el relevo porque el cambio que necesitamos tiene que surgir de los propios ciudadanos y no de los partidos políticos. Todos ellos han tenido muchas oportunidades durante décadas y no han hecho otra cosa que llevarnos al desastre más absoluto una y otra vez.

 

Ha llegado el momento de crear un nuevo proyecto político que integre a los españoles que quieren mantenerse unidos porque entienden que la unión hace la fuerza y no al contrario. Las naciones y las organizaciones más prósperas son aquellas que entienden que estando juntos pueden alcanzar más éxitos que estando separados. Apoyándose los unos a los otros, sumando y no restando.

"La clase política huye del concepto de España como de la peste, lo marginan en sus discursos y lo eliminan de sus emblemas. Utilizan colores y nombres que nada tienen que ver con la nación que pretenden gobernar."

Fomentar el odio entre los españoles no arreglará los problemas que padecemos. Es un juego muy peligroso porque se está creando el caldo de cultivo idóneo para el populismo primero y para el radicalismo después. Con el oportunismo que le caracteriza, la extrema izquierda ya está aquí disfrazada de bondad y justicia divina. La extrema derecha no tardará en aparecer y las consecuencias pueden ser imprevisibles. España no es un país atrasado, amedrentado por extremistas de un lado y populistas de otro. España es una nación moderna formada por personas sensatas y razonables. Es el momento de estar unidos, ahora más que nunca.

 

España. En estos tiempos su sola mención levanta ampollas, algo completamente absurdo porque es el lugar donde hemos nacido. En ningún lugar del mundo sienten vergüenza de ser quienes son. La clase política huye del concepto de España como de la peste, lo marginan en sus discursos y lo eliminan de sus emblemas. Utilizan colores y nombres que nada tienen que ver con la nación que pretenden gobernar.

 

Eufemismos de nuevo cuño como el Estado o el Gobierno central sustituyen a la palabra España. Y todos lo aceptan acomplejados porque se les pueda asociar con un señor bajito, calvo, gordo, con bigote y de voz aflautada. Sin embargo, para llenarse los bolsillos, la "Marca España" siempre está presente, así como tampoco tienen ningún problema para hacerse la foto con nuestros grandes deportistas y selecciones nacionales. Incoherencia y oportunismo a partes iguales, como siempre han hecho.

"España es la suma de los esfuerzos de generaciones de españoles que con sangre a veces, sudor siempre y demasiadas lágrimas, hemos construido esta gran nación."

España es una nación muy antigua, más que Alemania, Francia o Gran Bretaña, y podemos sentirnos orgullosos tal y como ellos lo están. España no la inventó Franco, como muchos intentan hacernos creer, puesto que su origen se remonta a doscientos años antes de Cristo.

 

El país de la siesta y de la fiesta. Sevillanas, jotas, muñeiras y sardanas. San Fermines, Fallas, romerías y procesiones. Castañuelas, guitarras, panderetas, gaitas, txistus y dulzainas. Cerveza, albariño, sidra, txacolí, mistela, cava, fino, manzanilla, Rioja y Ribera del Duero. Iniesta (manchego), Nadal (mallorquín), Contador (madrileño), Alonso (asturiano) y los Gasol (catalanes). La Sagrada Familia, el Museo del Prado y la Giralda. La tortilla de patata, el jamón, la paella y el gazpacho. Las paradisíacas playas canarias, la interminable tierra de campos castellana y las verdes tierras del norte... todo suma y nada resta. Alegría a raudales y no rencor infinito. Eso es España y la suma de los esfuerzos de generaciones de españoles que con sangre a veces, sudor siempre y demasiadas lágrimas, hemos construido esta gran nación.

 

Somos personas alegres, acogedoras, honradas y trabajadoras. Capaces de reírnos hasta de nuestra propia sombra en los momentos más difíciles y con coraje e ilusión para sacar el país adelante cada día, pero paralizados porque no sabemos cómo salir de esta pesadilla interminable en la que llevamos casi cuarenta años.

"Nos llenan la cabeza con enfrentamientos inventados por los oportunistas de siempre que solo quieren sacar provecho de esa situación y vivir a nuestra costa como marqueses sin dar un palo al agua."

Los españoles somos más parecidos de lo que intentan hacernos creer. Básicamente, todos queremos trabajar o estudiar, formar una familia, ver crecer a nuestros hijos y algún día disfrutar de nuestros nietos. En lo esencial, poco diferencia a una persona de derechas o de izquierdas, a un murciano de un gallego, a un catalán de un extremeño o a un canario de un mallorquín. Nuestra vida es idéntica: levantarnos por la mañana, llevar a los niños al colegio, trabajar, hacer deporte, ir al cine, tomar unas cervezas con los amigos o la familia...

 

Es cierto que cada región española tiene sus peculiaridades y eso es algo muy bueno porque nos permite tener una gran riqueza cultural. Pero no debemos engañarnos, España no es un caso único en el mundo, ya que en muchos países conviven grupos de personas diversos. La única diferencia entre ellos y nosotros radica en que ellos se dieron cuenta de que unidos eran más fuertes y eso les permite vivir mejor, mientras que a nosotros nos llenan la cabeza con enfrentamientos inventados por los oportunistas de siempre que solo quieren sacar provecho de esa situación y vivir a nuestra costa como marqueses sin dar un palo al agua.

 

Redes sociales, equipos deportivos, asociaciones vecinales... demuestran que cuanto más fuertes y unidos, más cosas se pueden conseguir. Por eso tenemos que ser grandes y no cada vez más pequeños.

"Es inconcebible que en un mundo tan avanzado, sigamos empeñados en aplicar teorías sociales, políticas y económicas fundamentadas en ideas trasnochadas que no tienen sentido en el mundo actual."

Hace cuarenta años los españoles superamos un proceso fundamental de nuestra historia reciente: la Transición, que nos permitió pasar de la dictadura a la democracia de manera pacífica y ejemplar. No fue algo perfecto, pero todos estamos de acuerdo en que fue un éxito... y se hizo con unión, no con enfrentamiento. Todos tuvimos que ceder porque el bien común se puso por delante del individual... y acertamos. Es imprescindible un proceso similar en la España actual, una "Transición 2.0" para adaptarnos a los nuevos tiempos. El mundo, la sociedad, la tecnología... evolucionan a gran velocidad y cada día más rápido. Se llama progreso y es algo bueno, además de imparable e inevitable, a pesar de que se empeñen en poner puertas al campo intentando defender con uñas y dientes sus privilegios y su estupendo modo de vida.

 

Si el mundo y las personas evolucionan y se adaptan a los nuevos tiempos, ¿por qué la política española sigue anclada en dogmas y enfrentamientos creados hace casi 100 años?. Es inconcebible que en un mundo tan avanzado, sigamos empeñados en aplicar teorías sociales, políticas y económicas fundamentadas en ideas trasnochadas que no tienen sentido en el mundo actual. 

 

La respuesta es sencilla: porque unos pocos disfrutan de unos privilegios desproporcionados, injustificados e inmerecidos, mientras que la mayoría padecemos las consecuencias de las decisiones de esos mismos privilegiados... y además les pagamos la fiesta. Supuestas ideologías son el parapeto en el que se escudan para que los ciudadanos españoles nos enfrentemos unos con otros. Ya se sabe: a río revuelto, ganancia de pescadores.

"La diferencia no es ser de izquierdas o de derechas, la cuestión es tener principios o no tenerlos. Algo de lo que la clase política carece."

Debemos superar las ideologías porque solo sirven para manipular y enfrentar a las personas entre ellas. Comunismo, socialismo, liberalismo, capitalismo, nacionalismo, independentismo, soberanismo, regionalismo... igual que egoísmo. Todos los "ismos" prometen crear el paraíso en la tierra y multiplicar los panes y los peces, pero a la hora de la verdad lo único que reparten es miseria para todos, mientras unos pocos se forran. Debemos avanzar hacia una España moderna en la que sus pilares fundamentales sean la razón y el sentido común.

 

La libertad, la igualdad de derechos y obligaciones, la justicia, la solidaridad, la honradez... son principios morales universalmente aceptados. Y esa debe ser la base de la sociedad porque son la solución, mientras que las ideologías son el problema. ¿De qué sirven las ideologías si detrás de ellas no hay principios?. La diferencia no es ser de izquierdas o de derechas, la cuestión es tener principios o no tenerlos. Algo de lo que la clase política carece porque allí donde debería estar su conciencia solo hay un vacío infinito.

 

Los políticos han malgastado todas sus oportunidades y no nos vamos a dejar engañar con inventos y maquillajes morados o naranjas. Ha llegado la hora de los ciudadanos españoles. Ha llegado nuestro momento porque somos mayoría. Nosotros mismos somos la solución a los problemas causados por los políticos.