Algo así como la historia de mi vida

Soy una persona corriente, lo que se conoce como un ciudadano de a pie. Podría ser tu vecino de enfrente, la camarera del bar de la esquina, el conductor del autobús que te lleva al trabajo o la profesora de tus hijos. Podría ser tu hermano, tu hija o tu nieto. Alguien con las mismas preocupaciones e ilusiones que tú.

 

Nací a finales de los años setenta y soy el mayor de dos hermanos. Mi padre y mi madre se trasladaron a Madrid desde una ciudad de provincias y ambos han trabajado toda su vida en puestos intermedios. Hace poco se jubilaron y mi hermano se marchó al extranjero. Estudié EGB en un colegio concertado, BUP y COU en un instituto público, y después de aprobar la selectividad, terminé mi licenciatura en una universidad privada, todo ello gracias al sacrificio de mi familia. Antes de empezar la carrera cumplí con el servicio militar. Pasé dos veranos en Irlanda aprendiendo inglés y mientras estudiaba en la universidad entrenaba a niños por las tardes. En verano me ganaba un dinero como socorrista y como capataz forestal.

 

Atendiendo a los cánones establecidos, se podría decir que mi vida laboral ha sido hasta el momento un verdadero fracaso. No he conseguido desarrollar mi carrera profesional en una misma empresa ni firmar un contrato indefinido. Si bien es cierto que he sufrido una gran inestabilidad laboral, no es menos cierto que esta circunstancia me ha permitido conocer a muchas personas de todas las clases sociales y sectores profesionales. Si hay algo positivo en ello es que me ha obligado a aprender cosas nuevas, convirtiéndome en una persona capaz de adaptarse al cambio. He trabajado en empresas privadas pequeñas, medianas y grandes, entre ellas la más conocida de este país. También lo he hecho en empresas familiares, en la Administración Pública, he servido en el ejército, he sido cooperativista, he sido autónomo, he intentado montar mi propio negocio... y por desgracia también he estado en el paro.

"Sé lo que es sentirte extraño en tu propio país... y no me lo han contado, porque he vivido allí y lo he sufrido en mis propias carnes."

He vivido casi todas las situaciones laborales. Como se dice vulgarmente, he sido jefe y he sido indio. Esto me ha dado la oportunidad de conocer en primera persona la realidad de muchas empresas, cómo funcionan y los problemas a los que se enfrentan, así como los bajos salarios y el trabajo precario. Los apuros de los dueños de las empresas para pagar a Hacienda, a sus trabajadores a final de mes y los gastos a los que tienen que hacer frente. También he estado en el paro y conozco la sensación de querer trabajar y no poder hacerlo. He tenido muchos trabajos, algunos de ellos bastante duros, pero ninguno es tan frustrante como no tener trabajo, lo que me ha hecho desarrollar la empatía hacia los demás.

 

Estoy casado y no tengo hijos, como muchos otros de mi generación. Inestabilidad laboral, trabajo precario y sueldos bajos: la mezcla perfecta para que los jóvenes españoles no podamos formar una familia. Me gustan los animales, la naturaleza y practico bastante deporte. Vivo de alquiler, algo que me ha salvado de estar hipotecado y atado a una casa, lo cual me ha permitido irme a vivir allí donde me ha salido trabajo. He vivido en cuatro ciudades y en tres autonomías diferentes (una de ellas nacionalista). Sé lo que es sentirte extraño en tu propio país... y no me lo han contado, porque he vivido allí y lo he sufrido en mis propias carnes.

 

No formo parte de ningún partido político, colectivo, asociación o sindicato. Hace quince años, un amigo de mis padres me sacó el carnet de simpatizante de un partido y cuando vi lo que realmente era aquello, salí corriendo como alma que lleva el diablo. Creo que aun conservo el carnet en algún cajón. Desde que cumplí los dieciocho años he votado al PP, PSOE, UPYD, Ciudadanos, en blanco y me he abstenido varias veces también. Creo que los he votado a casi todos y ninguno ha hecho nada más que empeorar la situación de nuestro país.

"Las ideologías se utilizan para enfrentar a las personas, son visiones estereotipadas de la realidad, válidas en un determinado contexto histórico pero que no funcionan en un mundo tan complejo y cambiante como el actual."

Me considero una persona optimista y razonablemente feliz, aunque también escéptica y bastante crítica. Prefiero actuar a quejarme y no hacer nada porque no me gusta esperar a que me solucionen las cosas. Me guío por la lógica y la practicidad. He aceptado que el mundo no es perfecto y que nunca va a serlo, pero eso no me impide intentar mejorarlo. No comparto el pensamiento "Alicia en el país de las maravillas" tan arraigado últimamente en nuestra sociedad.

 

Considero que las ideologías se utilizan para enfrentar a las personas. Los conceptos de izquierda y derecha, socialismo y capitalismo, conservador y progresista... son visiones estereotipadas de la realidad, válidas en un determinado contexto histórico pero que no funcionan en un mundo tan complejo y cambiante como el actual. Por ello, regirse en función de estas ideas me parece un completo error y un atraso. Mi actitud ante la vida se guía por los principios morales y creo que esa debería ser la base de toda sociedad moderna. La libertad, la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, la justicia, la honradez, la honestidad y la solidaridad para mi son los más importantes. Sin olvidar otros como el respeto, la educación, la generosidad, la constancia, la rectitud, la firmeza o la perseverancia.

 

Desde pequeño identificaba las caras de los políticos de aquella época, supongo que porque en mi casa se veía el telediario. Mi familia siempre ha sido muy discreta respecto a la política y rara vez se hablaba sobre ello. Tengo la Constitución Española de 1978 en casa. Me la regalaron cuando cumplí dieciocho años. También tengo la Constitución, la Declaración de Independencia y la Carta de Derechos de los Estados Unidos de América. La americana comienza "Nosotros, el Pueblo...", mientras que la nuestra "La Nación española....". Me gusta más cómo empieza la suya.

""No participé en ningún movimiento, ni en manifestaciones. Prefería ser prudente, observar las cosas desde cierta distancia. Por supuesto que estaba ilusionado porque veía cómo los ciudadanos españoles al fin se decidían a tomar cartas en el asunto."

Siempre tuve interés por los asuntos políticos, incluso estuve en un mitin y no volví. Si no has ido a ninguno, te recomiendo que vayas al que más se aproxime a tu supuesta ideología, al menos una vez en la vida. Jamás volverás a ver la política de la misma manera. Es como la primera vez que uno entra al baño y se encuentra a su madre desnuda a punto de entrar en la ducha... uno reza para que que sea la primera vez y la última.

 

Y esa fue toda mi carrera en un partido político. Me llamaron para ir como interventor en varias elecciones y visto lo visto, decliné las invitaciones amablemente. No volvieron a llamarme más. Lo cierto es que para mi no fue ningún problema porque no tenía ninguna ilusión de pertenecer a ningún partido, y si tenía alguna, se me quitó después de aquello. Era la única forma que yo entendía de participar en la política y no me gustó. Así que como no concebía otra manera de involucrarme, simplemente me dediqué a otras cosas.

 

Hasta que un día apareció la famosa crisis. De repente todo el mundo hablaba sobre economía y política. Encendía la televisión y donde antes emitían concursos y telenovelas, ahora había tertulias políticas. Era como una epidemia, allí donde fuera sólo se hablaba de lo mismo. En el trabajo, con los amigos, en el gimnasio, en la cola del súper... ¿Por qué?, porque a la gente le afectaba de manera directa. Cuando las cosas van bien, nadie se preocupa, pero cuando las cosas van mal, todo cambia. Es como bañarse desnudo en el mar... como te descuides, cuando baja la marea se te ve todo.

 

Yo leía y escuchaba acerca de lo que estaba ocurriendo todo lo que caía en mis manos: libros, artículos, tertulias, debates, foros, podcasts... siempre había tenido interés en este tema y ahora era un asunto de actualidad. No participé en ningún movimiento, ni en manifestaciones. Prefería ser prudente, observar las cosas desde cierta distancia. Por supuesto que estaba ilusionado porque veía cómo los ciudadanos españoles al fin se decidían a tomar cartas en el asunto. Pero algo no cuadraba del todo y efectivamente no cuadró. Bueno, cuadró para algunos, que supieron rentabilizar la situación aprovechándose de la buena voluntad de las personas y de su legítima indignación. Quítate tú para ponerme yo, gatopardismo en estado puro, cambiar para que no cambie nada. Se acabó, me harté.

""¿Por qué la política tiene que basarse en ideologías irracionales y no en ideas racionales?, quizá ese sea el negocio de una minoría para vivir a costa de la mayoría a la que enfrentan."

Durante un par de años, sintiéndome estafado, me olvidé de esos asuntos y me centré en mi vida y mi trabajo. No quería saber nada: si alguien sacaba el tema, yo cambiaba de conversación. Si al encender la televisión hablaban de política, ponía una película o una serie. No veía las noticias y hasta le regalé unos auriculares inalámbricos a mi esposa para que escuchara la radio. Así no tenía que escucharla yo. Mi vida mejoró considerablemente y mi carácter cambió de forma positiva.

 

"La definición de la locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes". Esta es una cita muy conocida atribuida a Albert Einstein aunque él nunca la pronunció, e ilustra perfectamente mi forma de ver las cosas. ¿Por qué no probar otra cosa?, ¿por qué no se puede proponer otra forma de hacer política?, ¿por qué la política tiene que basarse en ideologías irracionales y no en ideas racionales?, quizá ese sea el negocio de una minoría para vivir a costa de la mayoría a la que enfrentan.

 

He esperado hasta el final para explicarte por qué hago esto, porque todo el mundo tiene un motivo para hacer algo y es mejor que quede claro cuanto antes: lo hago por mi propio interés, porque todos hacemos las cosas buscando nuestro interés. Lo importante es determinar si el interés de uno encaja con los intereses de los demás. Si solo le beneficia a uno mismo pero no perjudica a nadie, no pasa nada. Pero si solo se beneficia uno mismo y además perjudica a los demás, a la larga uno mismo acaba perjudicado. Yo quiero que a mi me vaya bien, y a mi familia, y a mis amigos, y a mis vecinos, y a la empresa donde trabajo... y a mi país. Porque cuanto mejor les vaya a los demás, mejor me irá a mi también. Es más, creo que no me puede ir bien si a los demás les van mal las cosas.

 

Como ves soy una persona como tú y que probablemente hayamos vivido situaciones parecidas, así que si todo esto te sirve para conocer cómo soy, cómo pienso y animarte a unirte este proyecto, me doy por satisfecho.