SOLUCIONES

Democracia

La soberanía nacional reside en el pueblo español, 

del que emanan los poderes del Estado.

Artículo 1 de la Constitución Española

Hoy más que nunca nuestra joven democracia está en peligro. Pero no lo está a causa de golpes de Estado, guerras o dictaduras, tal y como ha sucedido a lo largo de nuestra larga historia; está amenazada por unas élites políticas, económicas y mediáticas que poco a poco han ido erosionando los cimientos de nuestro sistema político hasta convertirlo en un corrupto sistema de partidos al estilo de los extintos sistemas colectivistas regidos por unas pocas familias y sus amigos multimillonarios. Por si esto no fuese poca desgracia, la apatía, el desánimo y el hastío han cundido entre los ciudadanos españoles, hartos de ver una y otra vez, que aquellos que deberían velar por el bien común de la sociedad a la que dicen representar, solo nos engañan y nos traicionan sin miramiento alguno. Es imprescindible para nuestros intereses como sociedad que el poder sea devuelto a sus legítimos dueños: nosostros, los ciudadanos españoles.

 

La democracia se fundamenta en dos pilares fundamentales: en primer lugar, la soberanía reside en los propios ciudadanos, no en las empresas privadas en las que se han convertido los actuales partidos políticos y sus organizaciones afines, que como minorías fuertemente organizadas se han impuesto a una ciudadanía desorganizada, fragmentada y silenciada por los medios de comunicación y los poderes establecidos. En segundo lugar, una democracia debe contar con un sistema de frenos y contrapesos básicos para su correcto funcionamiento, que se manifiestan en la separación de poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Sin una independencia total de cada uno de los poderes, toda democracia degenera en oligarquía, cleptocracia y partitocracia en la que no existe control alguno sobre los poderes del Estado ni sobre las instituciones públicas.

La situación política, social y económica de España no es circunstancial, es estructural. No es cuestión de si gobierna uno u otro partido político, la problemática esencial es que la estructura política sobre la que se fundamenta la democracia española es defectuosa. Por eso, para salvar nuestra democracia es imprescindible una reforma completa de la ley electoral que garantice que los votos de todos los ciudadanos tengan la misma representación en el parlamento. Por otra parte, las listas abiertas y los distritos uninominales deben ser parte indispensable de esta nueva ley para que los representantes políticos respondan de forma directa de sus decisiones ante sus electores y no ante las élites que dirigen sus partidos. Igual de necesaria es la total independencia de poderes, siendo esencial que las elecciones del poder ejecutivo (presidencia), del legislativo (cortes) y del judicial sean distintas entre sí, como sucede en los países con democracias fuertemente consolidadas. Se debe crear una comisión de expertos independientes en la materia que pongan solución a este sistema atrasado que mantiene a la mayoría de los españoles chantajeada por unas minorías organizadas nacionalistas antiespañolas. Es vital un sistema representativo justo y no solo proporcional. Un sistema de doble vuelta resuelve los problemas de pactos entre partidos para formar gobierno, que no son más que chantajes y repartos de poder con la excusa de la llamada representatividad. Una representatividad que margina a la mayoría de los españoles: los silenciados y los olvidados.

 

Los ciudadanos convertiremos España en una sociedad verdaderamente democrática, libre y justa, alejada del consenso socialdemócrata, la hipocresía, el cinismo, la dictadura de lo políticamente correcto, la banalidad, la superficialidad y la mediocridad. Para conseguirlo, los programas electorales serán vinculantes, tendrán que cumplirse íntegramente y serán un contrato formal con los electores. Someteremos a referéndum las decisiones más importantes que afecten al conjunto de nuestra sociedad, haciendo nuestra democracia más participativa y limitando el poder de los políticos. Debemos ser conscientes del esfuerzo y el sacrificio que supuso el que España se convirtiese en una democracia hace cuarenta años. Por esta razón debemos ser responsables, dejar el pesimismo a un lado y convertirnos, todos y cada uno de nosotros, en firmes defensores de nuestra democracia: los auténticos demócratas españoles.

Devolveremos el poder a su legítimos dueños: los ciudadanos españoles. Nuestro gobierno y nuestras instituciones dejarán de estar al servicio de los políticos y de sus amigos multimillonarios.

#1

Garantizaremos el gobierno de la mayoría de los españoles  evitando que las minorías organizadas se impongan a la mayoría silenciada por los intereses de los medios de comunicación y de la clase política.

#2

Limitaremos el control y la intromisión del Estado en la vida y en los asuntos de los ciudadanos garantizando el derecho fundamental de libertad individual recogido en nuestra Constitución.

#3

Convertiremos España en una sociedad democrática, libre y justa, alejada del consenso socialdemócrata, la hipocresía, el cinismo, la dictadura de lo políticamente correcto, la banalidad, la superficialidad y la mediocridad.

#4

Sin separación de poderes no existe democracia, justicia, ni Estado de derecho. El Gobierno ejercerá el poder ejecutivo; los representantes elegidos por el propio estamento judicial ejercerán el poder judicial; y los representantes de los distritos electorales, reunidos en el Congreso, ejercerán el poder legislativo.

#5

Reformaremos el sistema electoral para hacer más justo y representativo el mandato de la ciudadanía garantizando el principio democrático de un ciudadano = un voto, donde todos los votos tengan el mismo valor y  representatividad.

#6

Los procesos electorales serán mediante listas abiertas en distritos uninominales y con sistema a doble vuelta.

#7

El poder judicial elegirá a sus representantes, mientras que el poder legislativo y el ejecutivo serán elegidos en procesos electorales separados: a la Presidencia del Gobierno y al Congreso.

#8

Someteremos a referéndum las decisiones más importantes que afecten al conjunto de nuestra sociedad, haciendo nuestra democracia más participativa y limitando el poder de los representantes políticos.

#9

Los programas electorales serán vinculantes, tendrán que cumplirse íntegramente y serán un contrato formal con los electores. Su incumplimiento supondrá el cese inmediato del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones.

#10